La reforma tributaria que el Gobierno del presidente Gustavo Petro presentó ante el Congreso el pasado 20 de julio continúa despertando inquietudes entre diferentes sectores del país.
La Unión Gremial Somos Uno, que representa a las estaciones de servicio, advirtió que las disposiciones relacionadas con los combustibles podrían traducirse en un incremento acumulado de hasta 1.942 pesos por galón en la gasolina corriente y de 1.331 pesos por galón en el ACPM al finalizar 2028.
Según las proyecciones del gremio, el primer ajuste en los precios se produciría desde el 1 de enero de 2027. De concretarse el escenario planteado, el galón de gasolina corriente pasaría de 16.291 a 17.151 pesos, lo que implicaría un aumento inicial de 860 pesos. En el caso del ACPM, el incremento sería de 841 pesos, llevando su precio hasta los 12.417 pesos por galón.
La organización explicó que estos aumentos estarían asociados a los cambios tributarios contemplados en el proyecto de reforma, especialmente en lo relacionado con el tratamiento del IVA y otros componentes aplicables a los combustibles. Según sus proyecciones, los incrementos se aplicarían de manera gradual hasta completar el alza acumulada prevista para 2028.
La Unión Gremial Somos Uno también cuestionó el impacto fiscal de la iniciativa. Según el gremio, mientras el Gobierno estima recaudar $7,58 billones por concepto del IVA aplicado a los combustibles para 2028, el componente ambiental de la reforma apenas aportaría alrededor de $218 mil millones.
A juicio de la organización, esta diferencia evidencia que el principal objetivo del proyecto sería aumentar el recaudo tributario más que incentivar una transición energética.
Otro de los puntos que ha generado preocupación es la decisión de gravar con IVA el alcohol carburante y los biocombustibles. El gremio señaló que esta medida resulta contradictoria, ya que la propia reforma reconoce que estos productos no hacen parte de los combustibles fósiles. En ese sentido, advirtió que la decisión podría afectar el desarrollo de alternativas energéticas consideradas más limpias y sostenibles.
“Mientras el Gobierno defiende la reforma como una herramienta para fortalecer las finanzas públicas y avanzar en la política fiscal del país, los distribuidores de combustibles insisten en que los nuevos impuestos terminarían trasladándose al consumidor final. El debate sobre el impacto que tendría la iniciativa en el costo de la gasolina y el ACPM continuará en el Congreso, donde el proyecto iniciará su trámite legislativo en las próximas semanas”, señaló el gremio.