La Universidad Nacional de Colombia enfrenta un nuevo capítulo de tensiones institucionales luego de que su rector, José Ismael Peña, denunciara presuntas presiones e intentos de interferencia por parte del Gobierno saliente en decisiones relacionadas con el futuro de la institución.
Las declaraciones reavivaron el debate sobre la autonomía universitaria y el alcance de la participación del Ejecutivo en los asuntos internos del principal centro de educación superior pública del país.
Según expuso el rector en diálogo con El Tiempo, existirían movimientos orientados a influir en la conformación de los órganos de dirección de la universidad y en decisiones estratégicas antes de la posesión del nuevo gobierno. Peña aseguró que estas actuaciones podrían afectar la independencia de la institución y advirtió sobre la necesidad de preservar los mecanismos establecidos para su funcionamiento.
“Normalmente, el Consejo Nacional de Política de Ciencia, Tecnología e Innovación (CONACTI) tiene un representante de los rectores y rectoras de las universidades públicas. Y ese Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología es quien designa la terna de personas de la que sale el representante del Consejo Nacional de Educación Superior (Cesu, que es el órgano máximo del sector) en el Consejo Superior Universitario (CSU) de la Universidad Nacional de Colombia. El CONACTI lo preside la ministra de Ciencia“, dijo al medio.
Peña apuntó que desde el Gobierno actual estarían actuando “de mala fe”, y generando irregularidades y actos ilegales en estas decisiones. Además, aseveró que era la primera vez que un ente de tal magnitud intervenía en las elecciones de la institución, pues en 157 años nunca había pasado.
El pronunciamiento se produce en un contexto de alta sensibilidad para la Universidad Nacional, que en los últimos años ha atravesado controversias por la elección de sus directivas y por los procesos judiciales y administrativos relacionados con la rectoría.
Ese panorama ha mantenido a la institución en el centro del debate público, especialmente por las discusiones sobre el respeto a la autonomía universitaria y la estabilidad de su gobierno interno.
De acuerdo con la denuncia, el rector solicitó que cualquier decisión relacionada con la administración universitaria se adopte respetando los procedimientos previstos en la ley y sin presiones externas que puedan comprometer la independencia de la institución.
En ese sentido, insistió en que la Universidad Nacional debe mantenerse al margen de disputas políticas y concentrar sus esfuerzos en el cumplimiento de su misión académica e investigativa. También puntualizó que el llamado era a un proceso distinto, en el que no exista intervención por parte del Gobierno.
Las declaraciones han generado reacciones en distintos sectores, debido a que reabren la discusión sobre la relación entre el Gobierno Nacional y las universidades públicas. Mientras el caso sigue generando controversia, la comunidad académica permanece atenta al desarrollo de los acontecimientos y a las decisiones que puedan adoptarse en las próximas semanas frente al futuro de la institución.