La ceremonia de graduación de la Universidad de Antioquia dejó una de las imágenes más emotivas de los últimos días. Luis Fernando Díaz recibió su título como médico veterinario vestido de payaso para rendir homenaje a su padre, Fernando Díaz, conocido en Itagüí como “Cuchufleto”, quien durante décadas ha trabajado en circos, fiestas infantiles y como vendedor ambulante para sacar adelante a su familia.
Más que un disfraz, el traje representó años de esfuerzo, sacrificio y amor. Luis Fernando explicó que la idea nació desde el momento en que decidió regresar a la universidad para culminar una carrera que había dejado en pausa durante cinco años.
“Entré a estudiar en el 2013 y ya estaba finalizando toda la etapa formativa cuando inició la pandemia. Ahí me retiré de la universidad durante cinco años por conseguir trabajo. En el 2025 retomé y ya solamente me faltaban las prácticas”, recordó.
Confesó que en algún momento dudó de terminar la carrera, pero hubo una razón que terminó impulsándolo a regresar.
“Poder darle un homenaje a mi papá fue algo que me motivó muchísimo a volver a la universidad; todo fue por él. La motivación inicial era darle un homenaje en vida a mi papá, que con su trabajo durante toda la vida se esforzó por sacarnos adelante”.
Luis Fernando creció viendo a su padre trabajar sin descanso. Desde que tiene memoria, “Cuchufleto” combinó su labor como payaso con la de ser un padre y un ejemplo para su familia.
“Desde que tengo uso de razón siempre he visto a mi papá luchar por lo que considera justo. Nos enseñó a preocuparnos por los demás, a ser agradecidos y a entender que había personas con menos oportunidades que nosotros”, relató.
El homenaje fue preparado en secreto con la ayuda de una de sus hermanas y familia , quienes lo asesoraron para adaptar un traje de payaso elegante para la ceremonia. Nadie más conocía el plan.
Al llegar al auditorio, muchos asistentes lo miraban con curiosidad, pues no era compañero de la mayoría de graduandos debido a la pausa en sus estudios. Sin embargo, cuando se conoció el motivo de su vestimenta, el ambiente cambió por completo.
“Mi papá se puso a llorar, mi mamá también y mis hermanos se emocionaron. Lo que pensé que solo iba a ser un homenaje para mi familia terminó tocando las fibras de muchísimas personas. Eso me llena de una energía muy bonita”, concluyó Luis Felipe, quien nunca imaginó que su gesto se convertiría en un símbolo de gratitud hacia todos los padres que, con esfuerzo y trabajo digno, hacen posible los sueños de sus hijos.