El asunto es sencillo. Sin energía no hay futuro y la energía barata es un tema de dignidad que no solamente hace que el trabajo humano se multiplique, sino que eleva la calidad de vida y la igualdad social, al facilitar que la gente tenga refrigeración, iluminación, aire acondicionado; este último, de lo que más se va a necesitar en el que promete ser el mayor Niño de la historia.

Con ese mensaje, en el preámbulo de una conversación sostenida con el director de Acipet, Óscar Ferney Rincón, el presidente del Grupo Energía Bogotá-GEB, Juan Ricardo Ortega, tocó verdades acerca del panorama energético en Colombia y la forma que cada uno tiene que participar en la coyuntura.

No se trata de asustadurías, pues ellas provienen más de otros frentes, y son de los que niegan las licencias para construir redes de transmisión, que ahora se necesitarán (y no están), pues no hay forma de traer energía de zonas que pueden generarla, pero se queda allá, por falta de infraestructura para el transporte.

El fenómeno de El Niño ya llegó, pero iría creciendo hasta convertirse en un súperniño. Foto: león darío peláez-semana

Con los pies sobre la tierra

Se trata de tener los pies sobre la tierra ante el fenómeno de El Niño, que, de nuevo, pone al país en un estado de alerta y, sí o sí, con la certeza de que habrá que aplicar restricciones en el servicio de energía, principalmente en ciertas zonas y horas del día.

Sin duda, las políticas energéticas son las que llevan la batuta para que exista la energía necesaria para el abastecimiento. Pero, en la situación actual, todo cuenta, pues, según explicó Ortega, llegarán 5.000 millas de mar caliente desde Asia hasta el Pacífico (lo que se conoce como El Niño).

Si quiere evitar que su factura de energía se duplique, cambie estos hábitos con la nevera

Los tips

Por esa razón, SEMANA retoma algunos tips que, en su estilo crudo, mencionó el presidente del Grupo Energía Bogotá durante el conversatorio con Rincón.

Los mensajes ayudarán a pensar en formas de ahorro energético que a veces pasan desapercibidas.

Nevera Foto: Getty Images

Una nevera que suda

En el siglo XXI parece impensable vivir sin una nevera como lo hacían generaciones pasadas que enfriaban el agua en tinajas y compraban la carne y los víveres que ahora requieren refrigeración, solo para el día a día.

Ese electrodoméstico es un peso pesado para la factura, en parte porque la recomendación técnica es que no se debe apagar frecuentemente, puesto que desestabiliza el gas refrigerante.

La industria ha ido evolucionando, sacando al mercado neveras ecológicas, como las llaman, y prometen reducir el consumo de energía a veces hasta en un 25 %.

Pero más allá de esas posibilidades, hay señales cotidianas que a veces se desconocen. Una de ellas fue mencionada por Ortega, quien habló de poner atención cuando la nevera suda o cuando produce una gruesa capa de hielo en el congelador en vez de escarcha. El consumo puede estarse duplicando por esa razón.

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Técnicamente, implica que se está produciendo un proceso de condensación, es decir, el aire caliente y húmedo del exterior entra en contacto con las paredes frías del interior o del exterior del electrodoméstico.

Es decir, es hora de llamar a un técnico, cuyo costo será mínimo frente al ahorro de energía.

Inclusive, si la nevera ya ha tenido un promedio de años de utilidad, pensar en cambiarla no estaría mal, pues en la actualidad hay tecnologías más modernas, acordes con la necesidad de cuidar la energía.

Las claves para un uso correcto del aire acondicionado. Foto: Getty Images

¿A quién se le ocurre planchar las sábanas?

En muchos hogares es común ver que se contrata una planchadora o alguno de los habitantes de la vivienda se encarga de hacer la tarea, lo que implica todo un día de plancha encendida, en ocasiones, una vez por semana.

Se alisan los pantalones, las camisas, los vestidos, y a veces, hasta las sábanas, lo que lleva a Ortega a lanzar un interrogante: ¿a quién se le ocurre planchar las sábanas?.

Aunque es la nevera lo que más consume, todo aparato que tenga resistencia eléctrica interna, como la plancha, consume montones de energía. Así que, a bajarle a la planchadera.

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“Seis meses con la ropa arrugada, no pasa nada”

El Fenómeno de El Niño plantea un compromiso de todos y la ruta es “ahorrar, ahorrar, ahorrar”, indicó Ortega.

“Apagar bombillos, pensar en no lavar la ropa en horas pico, cambiar patrones. Todo mundo puede hacer algo para ahorrar”, agregó el presidente de GEB.

Principalmente en zonas cálidas, Ortega habla de mantener la casa a oscuras durante el día, pese a que puede sonar como algo triste. No obstante, desde el punto de vista de la física, eso ayuda a enfriarla, porque bloquea la radiación infrarroja del Sol que, al entrar en contacto con superficies del hogar se convierte en calor.

La plancha consume mucha energía Foto: Getty Images/iStockphoto

Vivir seis meses con la ropa arrugada no hará la diferencia, “no pasa nada”, dice Ortega, quien también recomienda que las mujeres no se alisen el pelo y se utilice menos microondas o las ollas de hierro que tardan más en calentarse.

Manejo del calor, ¿puede reemplazar el aire acondicionado?

Nada más difícil de soportar que el calor, pero el mundo está migrando a un manejo inteligente del mismo, lo que requerirá sinergias con las políticas de vivienda.

Ortega habló de las casas que se han construido como de interés social en zonas tremendamente calurosas, con techos de zinc ubicados además a muy baja distancia del suelo, que -literalmente- pueden convertir una vivienda en un verdadero infierno.

El aire acondicionado, en zonas de altas temperaturas, entra a verse como alternativa. Sin embargo, el efecto en la factura es descomunal, como lo están padeciendo los habitantes de la región Caribe, en donde las tarifas no han podido bajar ni a sombrerazos.

Según confirma Ortega, un aire acondicionado duplica el consumo de energía en una casa, por lo tanto, en el mundo se están buscando alternativas para el manejo del calor. Así, habló de las pinturas blancas; de hacer que los alcaldes se obsesionen con la sombra, promoviendo la siempre de árboles; o de técnicas que están usando en países como Brasil que incorporan el icopor (conocido como EPS o poliestireno expandido), para aislar el calor y reducir las temperaturas en el interior de las viviendas.

Ventilador de techo Foto: Getty Images

El ventilador de techo ahorra más

Es común ver en las casas de climas cálidos que no tienen acceso al aire acondicionado, los ventiladores de pie que mueven de un lado a otro para enfrentar el calor. Sin embargo, Ortega mencionó que el de techo ahorra energía en comparación con el otro. Además, no se trata de enfriar el aire sino de producir una sensación térmica, como la que da la brisa.

En la coyuntura del Fenómeno de El Niño es cuando se va a ver lo que no se ha hecho por valorar la energía y, aunque no habría apagón, según Ortega, si habrá restricciones en el servicio y, por supuesto, un golpe al bolsillo por encarecimiento del servicio.