Los retos que Colombia deberá asumir en los próximos años para acelerar la transición hacia un modelo de desarrollo más competitivo, resiliente e inclusivo constituyen el tema que guía las conversaciones de la IX Cumbre de Sostenibilidad de SEMANA y Semana Sostenible.
El evento inició con un diálogo entre Fabio Arjona, ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible designado por el Gobierno De La Espriella, y Yesid Lancheros, director general de SEMANA.
El funcionario, quien asumirá el próximo 7 de agosto de 2026, aseguró durante su intervención que el agua será uno de los pilares de su gestión. “Ya vimos lo que está sucediendo en Bogotá. Hay que hacer un adecuado manejo del agua. La competitividad de Bogotá, donde concentramos un porcentaje importante del PIB y la población, es el agua”.
Asimismo, criticó que el licenciamiento ambiental “se ha convertido en un tema de bloqueo a proyectos nuevos y hostigamiento de proyectos existentes”. Indicó que, para asegurar este recurso hídrico, es clave avanzar en estos.
El ministro designado, además, acusó al Gobierno Petro de bloquear una solución para el abastecimiento de agua en Bogotá y aseguró que impidió el uso de aguas tratadas que habrían aliviado el racionamiento que enfrentó la ciudad en 2024.
Según Arjona, la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá (EAAB) solicitó al MinAmbiente autorización para usar las aguas tratadas de la planta de tratamiento de aguas residuales de El Salitre, que produce 5,5 metros cúbicos por segundo, un volumen equivalente al consumo total de la ciudad de Medellín.
Esa agua, señaló, podía destinarse a usos industriales, a la construcción, a la producción de concreto y al riego, lo que habría permitido liberar agua potable para el consumo humano durante la crisis; sin embargo, el permiso nunca fue concedido.
“Esos 5,5 metros cúbicos, equivalentes al consumo de Medellín, perfectamente hubieran amainado el problema del racionamiento”, afirmó el ministro. Agregó que, en su lugar, “se tuvo que utilizar agua potable para el mismo uso”.
Además, el experto denunció que, más de un año después del racionamiento, el permiso sigue sin resolverse por un conflicto de competencias entre la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) y el MinAmbiente sobre quién debe otorgarlo, pese a que ambas entidades dependen de la misma cartera.
De igual modo, Arjona expresó que la respuesta oficial ante la crisis de 2024 no fue destrabar ese permiso, sino proponer la militarización de la ciudad.
El minAmbiente designado reiteró que la competitividad de Bogotá depende en gran medida del agua que proveen los ecosistemas de páramo que la rodean, lo que, a su juicio, hace aún más grave la parálisis institucional en torno al tema.