Daneidy Barrera Rojas sigue siendo protagonista de conversación en redes sociales a raíz del proceso judicial que enfrenta. En medio de este contexto, la influenciadora fue trasladada de la Cárcel El Buen Pastor a la Escuela de Carabineros de Bogotá, una medida adoptada por razones de seguridad.
El cambio de lugar se produjo después de que su equipo legal adelantara diferentes gestiones con el objetivo de ubicarla en un espacio con condiciones más favorables, buscando proteger su integridad mientras cumple la condena.
Aunque no se han reportado avances recientes sobre su situación jurídica, en su momento se difundieron imágenes de su llegada a la nueva sede. Desde entonces, permanece allí mientras continúa enfrentando el proceso, un caso que ha generado amplio debate en la opinión pública.
Sin embargo, recientemente, las miradas de los curiosos se posaron en un informe divulgado por Noticias RCN, en el que se detallaron algunas presuntas irregularidades durante su reclusión. En el reporte también se expusieron ciertos comportamientos, entre ellos un altercado que habría tenido con una de sus compañeras.
No obstante, el desconcierto aumentó cuando se indicó que Epa Colombia tenía una serie de lujos en este centro de reclusipon, que incluyen celulares y carros. Los móviles fueron captados en controles rutinarios, mostrando patrones irregulares en sus actitudes y comportamientos.
Lo particular de esta información fue que el pasado 17 de diciembre de 2025, Daneidy Barrera Rojas no fue encontrada en su respectiva celda, por lo que los custodios emprendieron la búsqueda por todo el sitio.
La empresaria, de manera inesperada, fue hallada en un vehículo Mini Cooper, de color morado, el cual estaba estacionado en un espacio sin autorización. Aunque se desconoce qué hay detrás de esta acción, la famosa fue clara en que era suyo y lo había llevado como regalo para Karol Samantha, su novia.
Este auto rondaría los $ 160.000.000 aproximadamente, dependiendo del modelo y diseño.
Asimismo, en el informe se señala que existían múltiples quejas por el volumen elevado de la música en el lugar donde residía, ya que, según se indicó, no atendía los llamados ni las indicaciones para moderar este comportamiento.
“Barrera se encuentra con música a alto volumen, generándole incomodidad a las demás personas privadas de la libertad. Al llamarle la atención, la PPL se niega a bajar el volumen manifestando que se encontraba con permiso para escuchar su culto hasta las 20:00 horas“, afirmaron.