María Fernanda Cabal estuvo como invitada en La Lupa, donde dejó de lado el factor laboral y se mostró en un aspecto mucho más personal. La famosa contó sobre su matrimonio, sus proyectos, sus perspectivas de la vida y la relación con sus hijos.
En el diálogo, la excongresista fue clara sobre cómo eran las dinámicas con Luisa, Denisse, Santiago y Juan José, quienes llegaron a su vida en medio del matrimonio que sostiene con José Félix Lafaurie.
Cabal señaló que el vínculo con los hijos era algo único e irrepetible, por lo que entendía que cada amor era distinto, dependiendo de la persona en la que se iban convirtiendo.
“Es un amor inigualable”, dijo.
Al describir a los cuatro, María Fernanda fue puntual en que sus hijas eran de carácter fuerte y templado, mientras que sus hijos menores tenían otros factores diferentes en las personalidades. Allí contó cómo fue la niñez de cada uno, plasmando su característico estilo espontáneo.
“Todos son distintos. La mayor con el mismo temperamento de José Félix. Luisa era agotadora, es todavía agotadora, porque trabaja y hace mil cosas... es mucho más que yo, tiene más capacidad de concentración haciendo múltiples cosas. Pepe hace mil cosas, está en tres zoom al mismo tiempo, y Luisa es así. Chiquita era muy temperamental, muy yo me mando, me sacó canas. Inteligente, pero uff, qué genio”, relató sobre su primogénita.
“La segunda es más templada en su carácter, más difícil en cuanto a generar afinidad. Entre ellas dos siempre hubo confrontación desde chiquitas, con ellas ha sido difícil de grandes. Aquí se dieron en la jeta y ahorita no se dan porque no pueden. Luisa le dio y le dio a Denisse hasta que se volvió una pequeña monstrica. Con Denisse más distancia, me acuerdo que se iba a mi oficina y me hacía la vida de cuadritos, me tocaba devolverla a la casa, tiraba los tenis por la ventana... jodida. Le contraté una psicóloga infantil, la ponía a dibujar la familia y me sacaba... no me metía esta cagona a los 4 años. Pensaba, ¿esto será un karma? Es de un temperamento jodido, igual a mi suegra, es rencorosa y se acuerda”, reveló sobre su segunda hija.
En cuanto a su tercer hijo, Santiago, no quiso entrar en detalles por lo alejado que es del escenario público. No obstante, elogió los elementos que hacían parte de su vida actual.
“Luego nace un ser humano tan excepcional, tan especial, no le gusta salir en nada. Es genio desde chiquito, es mi tercer hijo. Una visión de la vida donde su intimidad no la quiere compartir. Se casó hace un año y será papá en febrero. Es una pareja excepcional, están muy conectados, son buenos. Yo lo veía y el corazón se me arrugaba. Creció y se dedicó a sacar músculo y es muy guapo”, comentó.
Al referirse al último, María Fernanda Cabal tomó con gracia el recuerdo de cómo eran de necios sus hijos, considerando que “pagaba un karma”.
“Con Juan José, caramba, me acuerdo que quedé embarazada y mi esposo me dijo: ‘¿otro?’. Todos fueron por accidente, qué queríamos cuatro hijos. Cuando eran cuatro necios yo decía: ‘¿Por qué son tantos?’, yo pagué un poco de karmas ahí”, puntualizó.
“Mi marido como si estuviéramos en la indigencia: ‘¿Otro? ¿cuatro?’. Cuatro cuestan. Pero Juan José fue la luz de los ojos de Pepe. De chiquito le iba pésimo, era distraído, escondía las notas, escondía las notas porque sacaba la I, la muchacha le hacía las tareas, pero hoy es un abogado penalista, organizado y apasionado por su carrera”, concluyó sobre el hijo que más compartía con ella actualmente.
Por último, al referirse a la afinidad con sus hijos, mencionó que todos tenían su manera de ser, por lo que las relaciones eran distintas.
“Con Luisa en la madurez es muy bacano, no tiene tapujos. Denisse es más distante y reservada en su vida privada, el tercero es rancho aparte y con el cuarto uno conversa. Yo no soy celosa, yo quiero a los que quieren a mis hijos”, finalizó.