En medio de una etapa de cambios en su trayectoria pública, tras concluir su ciclo de doce años en el Centro Democrático, la excongresista y politóloga María Fernanda Cabal concedió una entrevista al pódcast La Lupa.

En este espacio, la excongresista abordó aspectos de su entorno familiar, su matrimonio con el presidente de Fedegán, José Félix Lafaurie, y la quiebra económica que marcó sus primeros años de convivencia.
Durante la entrevista, Cabal recordó con espontaneidad el contexto en el que contrajo matrimonio a los 19 años con José Félix Lafaurie, quien en ese momento tenía 30 años y ejercía como ingeniero civil.
Al reflexionar sobre la visión que tenía de la vida en pareja en aquella época, recordó un dicho popular que solía repetir su abuela: “Mija, no se case con pobre porque sufre”.
La excongresista explicó que, aunque en su momento pensó que su esposo contaba con estabilidad económica, la realidad dio un giro inesperado poco tiempo después de la boda.
“Yo me caso con él y al mes se quiebra. Entonces, lo del novio rico, ya quedamos, quedé jodida. Por fortuna, yo siempre trabajaba, pero no fue fácil, fue muy duro y duramos 9 años pagándole deudas a los bancos”, relató Cabal en el pódcast.
Asimismo, detalló que la crisis los llevó a perder el apartamento en el que residían, situación que superaron mediante el trabajo conjunto.
Sobre esta etapa, la congresista señaló que atravesar momentos de escasez le permitió reconocer su propia templanza: “He vivido la riqueza, la escasez y no dejé de ser yo”.
Con más de tres décadas de matrimonio, Cabal analizó los factores que, a su manera de ver, han permitido la permanencia de la relación.
Con un tono de humor, afirmó que la intensa rutina laboral de ambos y los espacios de independencia han sido claves para mitigar los roces cotidianos.
“Habíamos durado mucho, uno por la conversación y dos porque nos vemos poco, porque si nos viéramos todos los días, yo decía que yo lo envenenaba y creo que él también me envenenaría a mí”, comentó entre risas durante la entrevista.

La politóloga agregó que ambos tienen un carácter firme que puede generar tensión en la convivencia, pero resaltó que en la vida diaria tiende a abordar la rutina con tranquilidad y practicidad, sin engancharse en conflictos menores.
Al referirse a las virtudes que Lafaurie reconoce en ella, destacó la comunicación directa y el uso de un lenguaje cotidiano para conectar con el público, habilidad que afirmó haber perfeccionado durante sus etapas formativas y profesionales: “Hay que buscar un lenguaje fácil que conecte y que genere emoción en la gente”.
Respecto a su vida familiar y las relaciones amorosas, Cabal compartió su punto de vista sobre las separaciones y las transformaciones posteriores a un divorcio.
Aunque enfatizó que el divorcio es plenamente justificable en situaciones de maltrato o violencia, frente a lo cual afirmó que “uno no tiene por qué soportar el maltrato de nada”.
“Me da mucho pesar porque a veces me cuesta entender cómo parejas que se amaron se pueden llegar a odiar tanto (...) ¿En qué momento el amor se volvió odio o fastidio o asco?”, expresó durante el programa.

Finalmente, al abordar su experiencia como madre de cuatro hijos, definió la maternidad como el escenario donde se experimenta el afecto de manera desinteresada:
“El amor incondicional solo se conoce cuando uno tiene hijos”, concluyó la política, ofreciendo una mirada introspectiva sobre su faceta personal y familiar.
