Tatiana Rentería y Diego Trujillo se consolidaron como una de las parejas más comentadas de la farándula nacional, especialmente por la relación sentimental que iniciaron en 2004. Ambos decidieron darse una oportunidad en el amor, construyendo un vínculo que, aunque no llegó al matrimonio, fue seguido de cerca por el público.

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Años después, la reconocida actriz volvió a referirse a ese capítulo de su vida y habló con sinceridad sobre el proceso que enfrentó tras la ruptura. Lo hizo durante su participación en La habitación invisible, formato de City TV, en el que abrió su corazón y compartió detalles de lo que significó ese momento a nivel personal.

De acuerdo con lo que mencionó Tatiana Rentería, su mundo pasó por todo tipo de cambios, precisamente por las despedidas con las que tuvo que lidiar. A pesar de que entendió que era el trascurso de la vida, sí fue clara en las huellas que dejaban las rupturas en un hijo, en este caso SAI, o un vínculo familiar.

“Estoy segura de que, aunque Diego y yo hayamos tratado de hacer lo mejor posible, siempre una separación hace mella en todos. En ese núcleo, en ese sistema que se arma, cambian cosas, tanto profundas como en el sistema… El amor siempre estuvo presente entre los tres. Siempre fuimos juntos por Simón”, dijo.

En cuanto a su separación de Diego Trujillo, la artista puntualizó que nadie tuvo la culpa y era importante enmarcarlo, ya que simplemente tenía que suceder así. En este punto de la charla confesó cómo llevó la ruptura, pues fue una relación significativa.

“Fue otro duelo de nido vacío. No fue culpa de nadie, de nadie”, comentó.

“Simplemente, como pasa en la vida, las parejas se separan; pero yo lo que más sentí fue el dolor de volver a un nido calientico; es que tener familia es un nido calientico. Yo lo que sentí fue un frío intenso dentro de mí porque nos cambió la vida, nos cambiaron dinámicas”, agregó.

En cuanto a errores que cometió, Tatiana Rentería fue clara en una faceta que, según ella, pudo evitar.

“Siempre he sido una persona muy responsable y consciente. Durante unos años, en ese tiempo que me separé, me enrumbé más de lo que yo hubiera querido y sé que era mi corazón revuelto. Enrumbarse cuando uno está con un hijo pequeño no es… Salí los fines de semana, le pedí a la señora que se quedara con SAI”, dijo.

“No fui como una loca de fiesta por la vida, pero sí me pegué más de una rumba que no necesitaba. Me revolcaron la emoción y el foco; creo que eso puede ser algo que me pasó… estaba rota”, concluyó.