La edición 125 de Roland Garros no solo está siendo escenario de grandes partidos de tenis, también se convirtió en una auténtica pasarela gracias a Naomi Osaka, la estrella japonesa que vuelve a revolucionar el deporte con una serie de looks tan extravagantes como sofisticados.
La deportista japonesa de 28 años, es una de las figuras más importantes del tenis femenino de la última década. Nacida en Japón y criada en Estados Unidos, Osaka saltó a la fama mundial tras conquistar el US Open de 2018, donde derrotó a Serena Williams en una polémica final. Desde entonces construyó una carrera brillante que incluye cuatro títulos de Grand Slam: dos US Open y dos Australian Open. También alcanzó el número uno del ranking de la WTA y se convirtió en una de las deportistas mejor pagadas del planeta gracias a sus contratos comerciales y su enorme impacto mediático.
Además de sus logros deportivos, Osaka ha sido reconocida por su activismo social, su defensa de la salud mental y su influencia en la cultura pop y la moda. Su relación con grandes marcas como Nike la ha transformado en un ícono de estilo dentro y fuera de las canchas.
En la edición de Roland Garros de 2026, la japonesa ha vuelto a llamar la atención luego de llevar su pasión por la moda a otro nivel. Desde su debut en el torneo parisino sorprendió con atuendos creados especialmente para ella por el diseñador suizo Kevin Germanier en colaboración con Nike. La propuesta fue bautizada como court-ure, una combinación entre cancha y couture que busca fusionar el tenis con el universo de la moda de lujo.
Su primera aparición en París dejó una de las imágenes más comentadas del torneo. Osaka ingresó a la pista Suzanne-Lenglen usando un corsé negro adornado con pedrería y una amplia falda plisada de tul negro que arrastraba sobre la arcilla. Debajo de esa capa teatral apareció luego el verdadero uniforme de juego: un vestido dorado repleto de lentejuelas y detalles brillantes diseñado por Nike.
La propia tenista explicó que el look estaba inspirado en la Torre Eiffel iluminada durante la noche. “Es muy couture”, afirmó Osaka después de su victoria ante Laura Siegemund. Luego agregó entre risas que sentía que brillaba “como la Torre Eiffel cuando se enciende por la noche”.
Osaka volvió a sorprender en la segunda ronda del torneo. Esta vez apareció con una chaqueta bomber dorada y una impresionante cola asimétrica de tul color marfil que caía detrás de ella mientras caminaba hacia la cancha. El conjunto nuevamente fue desarrollado junto a Germanier y Nike, reutilizando piezas de antiguas colecciones deportivas en un concepto inspirado en la moda sustentable y el reciclaje textil.
La japonesa explicó que la moda se convirtió en una forma de expresión personal. “Prefiero hablar a través de mi ropa”, comentó en una entrevista previa al torneo, donde reconoció que, pese a ser introvertida, disfruta transmitir emociones y personalidad mediante sus atuendos.
El impacto visual de Osaka en Roland Garros también confirmó cómo el tenis está cambiando su relación con la moda. Durante décadas, el deporte estuvo dominado por códigos tradicionales y vestimentas conservadoras. Sin embargo, figuras como Serena Williams primero y Naomi Osaka después han transformado la cancha en un espacio donde el estilo y la identidad también forman parte del espectáculo.