La Oficina Federal de Investigación (FBI) ofreció una recompensa de 200.000 dólares por información que permita localizar y capturar a Monica Witt, nacida en 1979, una exoficial de inteligencia de la Fuerza Aérea acusada de espiar para Irán.
A través de un comunicado divulgado el jueves, el FBI informó que continúa buscando a Witt, quien presuntamente habría desertado hacia Irán en 2013.
La agencia sostuvo además que cree que la exagente “probablemente sigue apoyando las actividades ilícitas” del gobierno iraní.
“El FBI no la ha olvidado y cree que, en este momento crítico de la historia de Irán, (puede) que haya alguien que sepa algo sobre su paradero”, declaró Daniel Wierzbicki, jefe de la División de Contrainteligencia y Ciberseguridad de la oficina del FBI en Washington, en referencia a la guerra entre Estados Unidos e Irán.
“El FBI quiere hablar con usted para que nos ayude a detener a Witt y llevarla ante la justicia”, añade el comunicado oficial.
Witt trabajó como oficial de contrainteligencia en la Oficina de Investigaciones Especiales de la Fuerza Aérea de Estados Unidos entre 2003 y 2008. Durante ese periodo participó en distintas misiones vinculadas con operaciones de contrainteligencia en Medio Oriente.
En 2019, el entonces fiscal general adjunto, John Demers, aseguró que Irán había reclutado a la exagente y que, tras abandonar Estados Unidos, habría entregado información relacionada con un “programa de recopilación de inteligencia altamente clasificado”, además de revelar la identidad de un oficial de inteligencia estadounidense, “poniendo así en riesgo la vida de esta persona”.
Según la acusación judicial, entre enero de 2012 y mayo de 2015 Witt habría conspirado con funcionarios iraníes, tanto en Irán como en otros países, para proporcionar “documentos e información relacionados con la defensa nacional de Estados Unidos, con la intención y la creencia fundada de que se utilizarían en perjuicio de Estados Unidos y en beneficio de Irán”.
Las autoridades estadounidenses también sostienen que, tras su deserción, funcionarios iraníes le facilitaron vivienda, equipos informáticos y otros recursos para apoyar sus actividades.
Hasta el momento, se desconoce si Witt cuenta con representación legal en Estados Unidos.
El caso también derivó en cargos contra cuatro ciudadanos iraníes, acusados de conspiración, intento de intrusión informática y robo agravado de identidad, en una investigación que las autoridades estadounidenses consideran uno de los casos de contrainteligencia más relevantes de los últimos años.