El secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, viaja este martes a Caracas para cerrar con el Gobierno de Venezuela un histórico acuerdo que cede la explotación de una quinta parte de las reservas petroleras de ese país.
Inmerso en una guerra contra Irán que provocó una fuerte alza del precio de la gasolina, el presidente Donald Trump sorprendió el pasado viernes al anunciar un acuerdo para explotar yacimientos en Venezuela equivalentes a 65.000 millones de barriles de crudo.
El secretario Wright encabezará “las reuniones de mañana” miércoles en Caracas, dijo un funcionario estadounidense a periodistas bajo condición de anonimato. Su viaje coincidirá con el anuncio por separado de Chevron de sus planes para ampliar operaciones en Venezuela, aseguró la fuente.
La presidenta interina del país sudamericano, Delcy Rodríguez, confirmó lo anunciado por Trump, aunque enfatizó que su nación mantendrá la soberanía de los recursos de hidrocarburos, como estipula la Constitución.
Este martes, el Parlamento de Venezuela respaldó el acuerdo. El subsuelo venezolano alberga las mayores reservas de oro negro del mundo (más de 300.000 millones de barriles estimados), pero su producción sigue siendo muy limitada.
Desde la operación militar estadounidense que permitió, a principios de enero, la captura del expresidente Nicolás Maduro, el Gobierno Trump se ha centrado en relanzar la explotación de los recursos petroleros y gasíferos venezolanos.
Este acuerdo, que suscitó críticas de opositores venezolanos, pero también de algunos sectores oficialistas, no obstaculiza los planes a largo plazo de democratización de Venezuela, aseguró la fuente estadounidense a los periodistas.
“Ante todo, fortalece el interés nacional de Estados Unidos (…) para tener la capacidad de comprar petróleo a un precio asequible”, explicó la fuente. Y al mismo tiempo “conducirá a una Venezuela próspera, que luego le permitirá ser una república estable”, explicó.
“No impide la transición democrática”
Esta negociación con el Gobierno interino, que solo fue reconocido por Washington tras la caída de Maduro, “no impide de ninguna manera la transición democrática que debe llegar”, insistió la fuente.
El plan de Washington sigue siendo primero estabilizar y relanzar la economía venezolana, muy dependiente de sus exportaciones de hidrocarburos, para que un eventual gobierno proveniente de la oposición pueda heredar luego un país en pie y con recursos, explicó.
Trump ha elogiado repetidamente a Rodríguez por su colaboración para alinearse con los objetivos geoestratégicos de Washington. En enero, la producción media anualizada del grupo en Venezuela alcanzaba los 240.000 barriles diarios. En julio, había subido hasta aproximadamente 270.000 barriles diarios.
*Con información de AFP.