La guerra en Medio Oriente ha puesto en jaque una parte clave del comercio mundial. El principal punto de tensión es el estrecho de Ormuz, un corredor estratégico por el que normalmente transita cerca del 25 % del comercio mundial de petróleo y una parte significativa del gas comercializado a nivel global.
El paso quedó completamente bloqueado en febrero, cuando comenzaron las hostilidades entre Estados Unidos e Irán. Aunque ambos países acordaron un memorando de entendimiento a mediados de junio que permitió una breve reapertura del corredor, el tránsito volvió a suspenderse semanas después, cuando se reanudaron los ataques y la confrontación militar escaló nuevamente.
Desde entonces, el comercio internacional de petróleo enfrenta serias dificultades, ya que el golfo Pérsico concentra algunos de los mayores productores de crudo del mundo. Sin embargo, la preocupación ya no se limita al estrecho de Ormuz.
Ahora otro corredor marítimo de enorme importancia estratégica también enfrenta amenazas.
Se trata del estrecho de Bab el-Mandeb, ubicado entre Yemen, Eritrea y Yibuti. Este paso conecta el mar Rojo con el golfo de Adén y constituye la puerta de entrada al canal de Suez, una de las rutas comerciales más importantes del planeta.
Además, gran parte del petróleo exportado por Arabia Saudita, uno de los tres mayores productores del mundo, atraviesa este corredor antes de dirigirse hacia Europa y otros mercados.
Por Bab el-Mandeb circula aproximadamente el 11 % del comercio marítimo mundial, el 30 % del tráfico global de contenedores y cerca del 10 % del petróleo que se comercializa en el mundo.
Aunque este estrecho se encuentra lejos del frente directo entre Estados Unidos e Irán, un nuevo actor amenaza con cerrar la ruta. Los rebeldes hutíes de Yemen anunciaron el lunes un bloqueo marítimo como represalia contra Arabia Saudita por respaldar la ofensiva estadounidense contra Irán.
Los hutíes, respaldados por Teherán, “anuncian un bloqueo marítimo contra el enemigo saudita criminal, según el principio de ‘ojo por ojo’, con efecto inmediato”, declaró su portavoz militar, Yahya Saree.
La milicia proiraní ya comenzó a ejecutar esa amenaza. El miércoles reivindicó ataques contra dos buques petroleros sauditas en el mar Rojo, un hecho que abrió un nuevo frente dentro del conflicto regional y aumentó el temor de que la guerra afecte las principales rutas energéticas del planeta.
La posibilidad de que dos de los corredores marítimos más importantes para el transporte de petróleo permanezcan bloqueados ha disparado los precios del crudo y aumenta la presión sobre el presidente Donald Trump para buscar una salida al conflicto.
El precio del barril de petróleo ya alcanzó los 100 dólares.
*Con información de AFP.