El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, acusó el martes a sus opositores árabes israelíes de intentar “robar las elecciones”, después de haberlos tenido en la mira durante toda su campaña.
Tras emitir su voto, Netanyahu denunció “¡Es un llamado de emergencia! El futuro de nuestro Estado judío está en juego. ¡Salgan a votar ahora mismo! Se registra una participación electoral inusualmente alta en el sector árabe, frente a una baja participación de los votantes de derecha. Debemos reaccionar; no podemos quedarnos en casa. ¡Vamos a votar por la derecha y a llevar a tantas personas como sea posible!"
Las declaraciones se producen en una jornada en la que el Likud, el partido de Netanyahu, está bajo escrutinio por los planes de desplegar equipos para grabar a los votantes en localidades árabes. Según una información de Haaretz, reproducida este martes por la agencia Anadolu, la formación habría invertido millones de séqueles en contratar personas para vigilar los alrededores de los centros de votación, registrar imágenes y transmitir información en tiempo real a la sede del partido.
El reporte señala que los equipos operarían fuera de los puestos de votación, donde las restricciones para los observadores oficiales son distintas. La información también sostiene que dirigentes del Likud han discutido la posibilidad de impulsar una campaña que denuncie un fraude electoral si el partido sufre una derrota importante.
La misma preocupación apareció en una publicación de The Times of Israel, que citó informaciones de la cadena Canal 12 y del diario Haaretz. Según esos reportes, el Likud habría comenzado a preparar reclamaciones sobre centros de votación de localidades árabes antes de que abrieran las urnas y discutido cómo actuar en caso de perder.
Entre los escenarios mencionados figuran cuestionamientos a la identidad de mujeres que voten con el rostro cubierto y a la organización de horarios separados para hombres y mujeres en determinados centros.
Sin embargo, The Times of Israel señaló que las normas electorales israelíes ya contemplan procedimientos para esos asuntos y que los activistas partidistas desplegados fuera de los centros no tienen autoridad para exigir documentos de identidad a los electores.
De acuerdo con ese medio, las fuentes citadas afirmaron que Netanyahu no participó personalmente en las reuniones en las que se habría discutido la posibilidad de impugnar el resultado, aunque el primer ministro estaría considerando esa opción.
La denuncia de posibles irregularidades llega después de las declaraciones previas de Dean Livne, director general del Comité Electoral Central de Israel. Según The Times of Israel, Livne había afirmado en junio que no había pruebas de fraude generalizado en el país y que los mecanismos de control existentes eran suficientes.