El presidente chileno, Gabriel Boric, enfatizó este viernes que si la nueva Constitución es rechazada en las urnas el próximo 4 de septiembre, se deberá llevar a cabo “un nuevo proceso constituyente” en ese país.

En Chilevisión, el primer mandatario recalcó que será “legítimo elegir cualquiera de las dos opciones. Apruebo o Rechazo”, aunque su duda radica en lo que pasará después de la jornada electoral, pues hay consenso en que la actual Constitución no representa un “acuerdo social” en ese país.

Boric afirmó que el pueblo chileno quiere una nueva Constitución, la cual deberá ser “escrita por un organismo especialmente escogido para ese fin”, por lo que, en caso de ser rechazada, se tendrá que empezar “un nuevo proceso constituyente”.

La nueva Constitución contiene 388 artículos y 57 normas transitorias de aplicación. El primer artículo versa así: “Chile es un Estado social y democrático de derecho. Es plurinacional, intercultural, regional y ecológico”.

Las últimas encuestas dan ventaja al “rechazo”. La firma Criteria mostró que, a dos meses de la consulta, esta opción obtiene 48 % contra 31 % para el “apruebo”, en tanto 22 % aún no sabe qué votará.

La encuestadora Cadem asigna 51 % a la opción “rechazo”, 34 % a la opción “apruebo” y 15 % a los indecisos, mientras que TuInfluyes.com otorga 46 %, 41 % y 13 %, respectivamente.

La crítica de ‘The Economist’ a la nueva Constitución chilena

La prestigiosa revista inglesa The Economist llamó hace unos días a rechazar la nueva Constitución chilena, por lo que instó a votar en su contra en el plebiscito que se llevará a cabo el próximo domingo 4 de septiembre.

En un artículo titulado Los votantes deberían rechazar el nuevo borrador constitucional de Chile, el medio calificó la nueva Constitución como un “magno error” y un “desastre fiscalmente irresponsable y excesivamente progresista”.

En el aspecto económico, dice que “el documento es mucho menos favorable a las empresas o al crecimiento que la Constitución actual. Da a los sindicatos el derecho exclusivo a representar a los trabajadores, les garantiza la participación en la toma de decisiones de las empresas y les permite hacer huelga por cualquier motivo”.

Así mismo, asegura que “el proyecto crea un portafolio de derechos socioeconómicos que podría disparar el presupuesto. Exige la creación de varios organismos nuevos, como un Servicio Nacional de Salud y un sistema de atención desde la cuna hasta la tumba, sin pensar demasiado en cómo se financiarían”.

También acusan que el documento “omite algunas de las peores ideas ventiladas en la asamblea, dominada por los izquierdistas. Entre ellas, la nacionalización de los recursos y la supresión de la Cámara Alta”.

Aunque destacó algunos puntos, como la exigencia de la devolución de algunas competencias a las regiones, lo cual “daría a los indígenas el derecho a ser enseñados en sus propias lenguas en las escuelas”.

Pero aseguró que el borrador que será sometido a votación “es un embrollo confuso, lleno de un lenguaje impreciso que garantiza más o menos décadas de disputas sobre lo que realmente significa”.

“La ‘naturaleza’ tendría derechos. El proyecto menciona el ‘género’ 39 veces. Las sentencias judiciales, la Policía y el sistema nacional de salud tendrán que funcionar con una ‘perspectiva de género’, que no define”, argumentó.

“La antigua Constitución chilena no era perfecta. De hecho, ha sido modificada casi 60 veces. Pero comparada con la que se propone sustituir, es un modelo de claridad. Y lo que es más importante, el antiguo proyecto de Gobierno funciona. Desde que se restauró la democracia, Chile ha sido un éxito latinoamericano. El PIB por persona se ha triplicado desde 1990 y la pobreza ha disminuido”, puntualizó.

*Con información de la AFP.