Un inesperado hallazgo sorprendió a una familia de agricultores en la frontera entre los estados brasileños de Ceará y Rio Grande do Norte, luego de que un pozo que inicialmente buscaba abastecer de agua a una finca terminara revelando la presencia de petróleo crudo.
Todo comenzó en 2024, cuando Sidrônio Moreira decidió solicitar un préstamo de 15.000 reales para iniciar la construcción de un pozo en su propiedad rural.
El objetivo era encontrar agua para las labores agrícolas, pero a pocos metros de profundidad apareció un líquido oscuro que despertó sospechas entre los integrantes de la familia.
“En el primer intento, salió un líquido negro que luego se detuvo”, relata Saulo Santiago Moreira, uno de los hijos de Sidrônio, según el medio local Folha de S.Paulo.
Tras aquel primer episodio, la familia intentó perforar en otra parte del terreno, aunque sin éxito. Sin embargo, tiempo después decidieron volver al pozo original y revisar nuevamente lo que había ocurrido.
“Probamos con un pozo en otra zona, pero no salió nada. Tiempo después, mi hermano intentó limpiar el primer pozo, sacó una jarra llena de líquido y dijo: Esto es petróleo”, añadió.
Para confirmar de qué sustancia se trataba, enviaron una muestra al Instituto Federal de Ceará (IFCE), donde los análisis detectaron similitudes con el petróleo extraído en campos cercanos a la región.
Posteriormente, el martes 19 de mayo de 2026, la Agencia Nacional de Petróleo, Gas y Biocombustibles (ANP) confirmó oficialmente que el líquido encontrado correspondía a petróleo crudo.
Tras la confirmación, la ANP notificó tanto a la familia como a la Secretaría de Medio Ambiente y Cambio Climático del Estado de Ceará (Semace), con el objetivo de evaluar posibles medidas ambientales relacionadas con el hallazgo.
El descubrimiento se produjo en la Cuenca Potiguar, considerada una de las regiones petroleras más antiguas de Brasil. La zona cuenta con decenas de campos de producción distribuidos entre áreas agrícolas y actualmente produce cerca de 30.000 barriles diarios.
Pese al impacto del hallazgo, la familia no podrá explotar directamente el recurso. La legislación brasileña establece que el subsuelo pertenece a la Unión, que es la encargada de conceder derechos de exploración y producción mediante subastas organizadas por la ANP.
No obstante, los propietarios de los terrenos sí pueden recibir una compensación económica equivalente al 1 % del valor de la producción obtenida.
Mientras tanto, la ANP indicó que continuará estudiando el área y sus características geológicas para determinar si puede incorporarse a la Oferta Permanente de exploración petrolera del país.