Las autoridades sanitarias de Estados Unidos confirmaron las dos primeras muertes relacionadas con el actual brote de ciclosporiasis, una infección intestinal provocada por el parásito Cyclospora cayetanensis.

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Los fallecimientos ocurrieron en Michigan y corresponden a personas que padecían enfermedades preexistentes, cuya condición se agravó por las complicaciones derivadas de la infección y la deshidratación.

Aunque esta enfermedad rara vez resulta mortal, el aumento de casos ha llevado a los organismos de salud a intensificar la investigación para determinar el origen del brote. Hasta ahora, una de las principales hipótesis apunta a lechuga iceberg distribuida desde México, aunque las pesquisas continúan para establecer si existen otras fuentes de contaminación.

La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) también investigan la distribución de alimentos servidos en algunos restaurantes, mientras varias empresas retiraron productos del mercado como medida preventiva.

¿Qué es la ciclosporiasis?

La ciclosporiasis es una enfermedad intestinal causada por el parásito Cyclospora cayetanensis. El contagio ocurre al consumir agua o alimentos contaminados con materia fecal humana, especialmente frutas y verduras frescas que no fueron manipuladas o higienizadas correctamente. A diferencia de otros virus gastrointestinales, el contagio directo entre personas es poco frecuente.

En medio del brote, la enfermedad ha sido popularmente denominada “diarrea explosiva” debido a la intensidad de uno de sus principales síntomas. Sin embargo, los especialistas aclaran que esa expresión no corresponde a un diagnóstico médico, sino a una forma coloquial de describir la diarrea intensa y repentina que presentan muchos pacientes.

Los síntomas pueden tardar hasta dos semanas en aparecer

De acuerdo con los CDC, los síntomas suelen manifestarse entre dos días y dos semanas después de la exposición, aunque lo más habitual es que aparezcan alrededor de una semana después del contagio.

La epidemióloga Trisha Robinson, directora de la División de Enfermedades Transmitidas por el Agua del Departamento de Salud de Minnesota, explicó que el periodo de incubación puede variar, por lo que muchas personas no relacionan de inmediato los síntomas con el alimento que consumieron días antes.

Por su parte, Erika Ehlers, enfermera especializada de Essentia Health, advirtió que los síntomas “son difíciles de pasar por alto” y, si no se recibe tratamiento, pueden prolongarse durante varias semanas.

Entre las manifestaciones más frecuentes de la enfermedad se encuentran:

  • Diarrea acuosa intensa y persistente.
  • Dolor o cólicos abdominales.
  • Náuseas y vómito.
  • Fatiga o debilidad.
  • Pérdida del apetito.
  • Distensión abdominal y exceso de gases.
  • Pérdida de peso.
  • Fiebre leve.

Los expertos advierten que los adultos mayores, las personas con enfermedades crónicas, quienes tienen el sistema inmunológico debilitado o padecen trastornos gastrointestinales presentan un mayor riesgo de sufrir complicaciones, principalmente por la deshidratación ocasionada por la diarrea persistente.

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El brote sigue creciendo

Según los datos más recientes de las autoridades estadounidenses, Michigan continúa siendo el estado más afectado por la emergencia sanitaria. Allí se han reportado más de 12.000 casos y las autoridades confirmaron los dos primeros fallecimientos asociados al brote.

A nivel nacional, los CDC contabilizan más de 10.000 casos confirmados y otros miles permanecen bajo investigación mientras la enfermedad ya alcanza a 15 estados.

Aunque los organismos de salud consideran que el brote podría estar entrando en una fase de descenso, mantienen activa la investigación epidemiológica para identificar todas las fuentes de contaminación y evitar nuevos contagios. Mientras tanto, recomiendan lavar cuidadosamente frutas y verduras, utilizar agua potable y acudir al médico ante episodios de diarrea persistente o signos de deshidratación.