Una de las figuras más importantes del Gobierno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha sido Marco Rubio. En varias ocasiones se ha convertido en la cara más visible de las operaciones de Washington en Latinoamérica, principalmente por liderar las campañas políticas y diplomáticas contra los Gobiernos de Venezuela y Cuba. Pero también en otros frentes, como el conflicto en Oriente Medio y hasta para manejar las tensiones con el papa León XIV.

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Ese protagonismo dentro de la política exterior estadounidense le ha permitido ganar peso dentro del círculo más cercano del presidente y empezar a sonar como una de las figuras con más proyección dentro del Partido Republicano.

De este modo, el secretario de Estado ha ganado fuerza dentro del círculo interno de la Casa Blanca hasta el punto de posicionarse como uno de los favoritos para suceder a Trump en las elecciones presidenciales de 2028. Esto representa un cambio radical frente a la percepción que muchos republicanos tenían de Rubio durante la campaña de 2016, cuando era visto como un político demasiado cercano al establishment, con un perfil belicista y marcado por el fracaso de su aspiración presidencial de ese año.

Sin embargo, Rubio no es el único en la disputa por convertirse en el heredero político de Trump dentro del Partido Republicano. En la contienda también aparece el vicepresidente J. D. Vance, quien desde el inicio del mandato ha mantenido una relación muy cercana con el mandatario republicano. Aun así, tanto Rubio como Vance han asegurado que no competirían entre sí si alguno decide lanzarse primero a la carrera presidencial. No obstante, en Washington pocos toman esa promesa al pie de la letra.

Marco Rubio y J. D. Vance. Foto: Getty Images Montaje: Semana

“A veces es el día de Rubio. A veces es el día del vicepresidente. A veces estarán juntos en el escenario”, declaró Dennis Lennox, estratega republicano, al Washington Examiner.

Por ahora, el Partido Republicano deberá enfrentar primero las elecciones a mitad de mandato, en las que Trump ha perdido parte del respaldo político que tenía al inicio de su administración. Esto podría abrir la puerta a un Congreso controlado por los demócratas durante los dos últimos años de su periodo. Después de eso, el partido deberá comenzar a definir quién será la figura encargada de liderar el movimiento republicano de cara a 2028.

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Hasta ahora, el vicepresidente lidera en la mayoría de las encuestas. En el sondeo realizado el mes pasado de manera informal por la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC), Vance obtuvo cerca del 53 por ciento de intención, aunque la cifra representó una caída frente al 61 por ciento que había registrado en la medición anterior. Rubio, por su parte, todavía está lejos de esos números, pero tuvo un crecimiento significativo al pasar del 3 al 35 por ciento. Sin embargo, otras mediciones muestran un panorama más disputado. En las proyecciones de Kalshi, Rubio llegó a liderar las apuestas para una eventual elección presidencial de 2028 con un 20 por ciento, superando momentáneamente a Vance, quien se ubicó en 17 por ciento.

El crecimiento político de Rubio dentro del movimiento republicano ha estado ligado a su acercamiento al ala más trumpista del partido y a su adopción del discurso del Make America Great Again (MAGA). Esa transformación habría cambiado la percepción que las bases conservadoras tenían sobre él y lo convirtió en una figura cada vez más influyente dentro del entorno del presidente.

Donald Trump, presidente de Estados Unidos. Foto: AP

De acuerdo con información publicada por el medio estadounidense Politico, Rubio ya es visto dentro del ala oeste de la Casa Blanca como una de las opciones más reales para convertirse en el sucesor de Trump. Su protagonismo en política exterior y su capacidad para mantenerse alineado con el mandatario le han permitido ganar peso frente a otros nombres del Partido Republicano.

Los rumores sobre una eventual candidatura crecieron esta semana durante una rueda de prensa en la que Rubio utilizó el lema ‘Estados Unidos primero’, una frase que muchos interpretaron como un guiño directo a una futura campaña presidencial. Tras su intervención, varios dirigentes y estrategas republicanos llenaron de elogios al secretario de Estado y aseguraron que representa una evolución del movimiento trumpista hacia una estructura más consolidada y preparada para el futuro.

“La élite de Washington pasó años convenciéndose de que ‘Estados Unidos primero’ era un momento político pasajero”, escribió Sarah Selip, estratega republicana de relaciones públicas, en X. “Así es como se ve la evolución del movimiento: competencia natural. Sin teatralidad. Sin pánico”.

“Si comparas al Rubio de hoy con el que era en 2016 debatiendo con el presidente Trump, es como una persona totalmente diferente”, declaró al Washington Examiner un veterano estratega republicano que trabajó en dos de las campañas presidenciales de Trump. “Se ha ensuciado las manos. Está demostrando lo que puede ser MAGA después de Trump”.

Marco Rubio, secretario de Estado de Estados Unidos. Foto: Getty Images

Otro de los aspectos que más se destacan de Rubio es la política exterior de mano dura que ha aplicado durante el gobierno de Trump, siendo en múltiples ocasiones la cara más visible de la administración estadounidense en Latinoamérica. La Casa Blanca declaró al mismo medio que “el secretario Rubio está haciendo un trabajo increíble y a todos les encanta trabajar con él en el ala oeste”.

“Preferiría que siguiera desempeñando alguno de estos cargos en el Departamento de Estado. O si Trump lo nombra nuevo ayatola o algo así, tal vez también pueda hacerlo”, mencionó un votante de Trump a The Atlantic.

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Dentro del Partido Republicano también resaltan su capacidad para combinar el estilo confrontativo de Trump con una imagen más institucional y moderada frente a la prensa y los sectores tradicionales del conservadurismo estadounidense. “Combina a la perfección la normalidad, el sentido común y un toque del estilo Trump/MAGA”, comentó un miembro del Partido Republicano cercano a la Casa Blanca. “Es capaz de razonar con quienes están enfadados. Es un portavoz muy hábil para el presidente”.

El ascenso de Rubio también refleja un cambio dentro del propio Partido Republicano. Durante años, el trumpismo estuvo dominado por figuras más confrontativas y alejadas del establishment tradicional de Washington. Hoy algunos sectores conservadores consideran que el secretario de Estado representa una versión más estructurada y disciplinada del movimiento, capaz de mantener la base electoral de Trump sin generar el mismo nivel de polarización.

Marco Rubio se posiciona como uno de los candidatos más fuertes para las elecciones de 2028. Foto: CQ-Roll Call, Inc via Getty Imag

Aunque todavía no está claro si Rubio buscará la presidencia, dentro del trumpismo ya comienza a consolidarse como una de las figuras con más opciones de heredar el movimiento político que transformó al Partido Republicano en la última década. El camino recorrido desde 2016 ha sido radical: aquel senador por Florida que intentó frenar a Trump en las primarias y terminó derrotado es hoy una de las piezas más valiosas de su Gobierno.

Esa transformación del establishment al MAGA, de rival a aliado, es precisamente lo que algunos sectores del partido ven como su mayor activo de cara al futuro y es la capacidad de haber cruzado ese puente sin perder credibilidad en ninguno de los dos lados.

Pero en esa carrera hay una variable que ningún aspirante puede ignorar. La última palabra para elegir a su sucesor es, y seguirá siendo, de Donald Trump.