La presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, anunció el jueves un aumento salarial de un 26 % para aplicar al llamado “ingreso mínimo integral”, que lo eleva de 190 dólares a 240 dólares mensuales, el primer ajuste tras la caída de Nicolás Maduro.
El llamado “ingreso mínimo” consiste en un esquema de bonificaciones que no repercute en beneficios salariales, además del sueldo mínimo que equivale a unos 30 centavos de dólar.
El Gobierno echa mano de bonos indexados para mejorar los ingresos de los trabajadores que cobran el salario mínimo más bajo de la región, congelado desde hace cuatro años y carcomido por una muy elevada y crónica inflación.
“El primer anuncio que quiero hacer es que el ingreso mínimo integral alcanzará el equivalente a 240 dólares”, indicó Rodríguez, sin ofrecer detalles.
“Debo resaltar que es el aumento más importante en los últimos años. No habíamos tenido un incremento que nos permitiera tener este nivel”, prosiguió desde una tarima instalada en la principal avenida de Caracas.
El nuevo ingreso, no obstante, queda muy por debajo de los 677 dólares que, según estimaciones privadas, cuesta la canasta alimentaria básica para una familia de cinco personas.
Rodríguez, quien asumió la presidencia del país tras la captura del dictador Nicolás Maduro en una operación estadounidense en enero, había prometido un aumento salarial “responsable”.
Aplausos y gritos de celebración resonaron entre varios miles de chavistas que se congregaron en Caracas al término de una “peregrinación” para exigir el cese de las sanciones contra Venezuela.
Aunque también se divisaron caras largas, murmullos entre dientes.
“No era lo que esperaba, pero vamos hacia más”, se consuela Yeisi Romero, manifestante de 44 años. Rodríguez “lo está haciendo bien, lo primero es lo primero, aumentar un poco el sueldo”, dijo a la AFP.
La mandataria también anunció un aumento de las pensiones a 70 dólares mensuales.
El aumento se produce en un contexto de temor en los sindicatos a una reforma de la actual ley del trabajo que impulsó el fallecido presidente Hugo Chávez (1999-2013).
La norma redujo a 40 horas la jornada laboral semanal y elevó la capacidad de fiscalización del Ejecutivo al empresariado.
Ahora, el Gobierno interino de Rodríguez plantea reformarla, una petición de años de Fedecámaras, bajo el argumento de ganar en competitividad.
Los reclamos de los venezolanos por mejores condiciones laborales se exacerban en una economía devastada que no se recupera.
Desde 2021, Venezuela experimenta leves y todavía insuficientes aires de recuperación. El Producto Interno Bruto (PIB) se había reducido cerca de un 80 % en una década y propició un éxodo de casi 8 millones de venezolanos, según la ONU.
El país ha experimentado además décadas de inflación crónica. En 2025, registró un 475 %, la más alta del mundo.
En este escenario, unos 7 millones de venezolanos operan en la informalidad laboral, según un reciente estudio presentado por dos universidades del país.
Con información de AFP*