El Departamento de Defensa de Estados Unidos reconoció que la guerra con Irán provocó una reducción de sus reservas estratégicas de municiones y dejó al descubierto dificultades para reponer rápidamente el armamento utilizado durante la operación militar.

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La revelación aparece en un informe elaborado por el inspector general del Pentágono sobre la denominada operación Furia Épica, desarrollada entre finales de febrero y junio de 2026.

El documento señala que el elevado consumo de municiones durante las acciones militares generó una “escasez” en los inventarios estratégicos y evidenció problemas en las industrias encargadas de fabricar y reponer estos sistemas.

Ejercito estadoundense. Foto: Getty Images / Jes Aznar

El reconocimiento contrasta con las declaraciones realizadas durante los últimos meses por la administración de Donald Trump. Cuando medios estadounidenses informaron que las Fuerzas Armadas estaban limitando el uso de determinados misiles, especialmente interceptores, la Casa Blanca rechazó públicamente esas versiones.

El propio Trump aseguró en distintas ocasiones que Estados Unidos contaba con grandes cantidades de municiones. Incluso a comienzos de septiembre afirmó que el país disponía de reservas “prácticamente ilimitadas”. Ahora, el informe oficial confirma que la intensidad de la campaña militar tuvo un impacto considerable sobre los inventarios.

El problema no se limita al volumen de armamento disponible. El reporte también advierte sobre los llamados cuellos de botella en la industria de defensa, una situación que puede dificultar que las Fuerzas Armadas recuperen con rapidez los niveles de reservas considerados necesarios para responder ante nuevos escenarios de conflicto.

Sin embargo, las declaraciones del presidente estadounidense abrieron la puerta a un posible diálogo que sigue sin concretarse.

La dimensión del desgaste también quedó reflejada en los daños sufridos durante la guerra. El informe registra afectaciones en instalaciones estadounidenses ubicadas en distintos países de Medio Oriente, entre ellos Kuwait, Baréin, Catar, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Irak, Omán y Jordania.

Destrucción en Irán. Foto: AFP

Además, el documento enumera pérdidas y daños en distintos equipos militares. Entre abril y junio fueron reportados cuatro cazas F-15 destruidos, un F-35 afectado, siete aviones cisterna KC-135 dañados o destruidos y hasta 30 drones MQ-9 Reaper perdidos. Más de 50.000 militares estadounidenses estuvieron involucrados en el conflicto, según el reporte.

La situación plantea un desafío para Washington: mantener su capacidad de respuesta militar mientras acelera la producción y recuperación de sus arsenales, al tiempo que mantiene las ofensivas en Irán, al no llegar todavía a un acuerdo.

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Aunque responsables del mando central han descartado la preocupación por una eventual falta de municiones, el informe del inspector general confirma que la guerra dejó una presión significativa sobre las reservas estadounidenses.