Una fiscal sueca solicitó este lunes una condena de diez años de prisión contra un hombre de 62 años acusado de explotar sexualmente a su esposa y obligarla a mantener relaciones sexuales remuneradas con alrededor de 120 hombres.
El juicio se lleva a cabo en la ciudad de Härnösand, en el norte de Suecia, y gran parte de las audiencias se han celebrado a puerta cerrada.
El acusado permanece detenido desde el pasado 10 de abril, aunque ya había sido arrestado en octubre de 2025 tras la denuncia presentada por la víctima, con quien actualmente atraviesa un proceso de divorcio.
La fiscal Ida Annerstedt pidió que el hombre sea condenado por proxenetismo agravado y sostuvo que el acusado no solo facilitó la explotación, sino que además obtuvo beneficios económicos de ella.
“Solicité que el acusado sea condenado por proxenetismo agravado. Tanto por haber facilitado estos actos como por haber obtenido un beneficio económico de ellos”, declaró Annerstedt ante la prensa.
“Los hechos tuvieron una magnitud considerable, generaron importantes ganancias y constituyeron una explotación despiadada de la denunciante”, agregó.
De acuerdo con la acusación, el hombre habría organizado de forma sistemática toda la actividad relacionada con la explotación sexual de su esposa.
Según la investigación, el acusado publicaba anuncios en internet, coordinaba los encuentros, fijaba los precios y supervisaba las citas. También habría presionado a la mujer para realizar actos sexuales en línea con el fin de atraer más clientes.
El expediente judicial sostiene, además, que la víctima se encontraba en una “situación de vulnerabilidad”, condición que, presuntamente, fue aprovechada por el acusado durante los hechos ocurridos entre agosto de 2022 y octubre de 2025.
Además del cargo de proxenetismo agravado, el hombre enfrenta acusaciones por ocho violaciones, así como por intentos de violación, amenazas y otros abusos. Las autoridades también señalan que grababa algunos de los encuentros.
Según medios suecos, el acusado ya había sido investigado anteriormente por presuntos abusos contra su pareja, aunque ese caso fue archivado. Además, tendría antecedentes por maltrato y coerción.
En Suecia, la legislación sobre prostitución establece que vender servicios sexuales no constituye un delito, pero sí pagar por ellos o facilitar su oferta.
Por su parte, la abogada de la víctima solicitó una indemnización de 1,1 millones de coronas suecas, equivalentes a unos 116.000 dólares.
“La trató como una tarjeta bancaria y la vendió como si fuera una mercancía”, afirmó Silvia Ingolfsdottir, abogada especializada en delitos sexuales, al canal público SVT.
El juicio concluirá este martes con el alegato final de la defensa.
*Con información de AFP.