El columnista Yohir Akerman anunció este domingo, 21 de junio, que hará una “pausa” en su columna en el portal Cambio, en medio de un escándalo en España, donde la prensa lo señala de ser un “espía”.
En su despedida, Akerman afirma que siente la necesidad de hacer una “pausa necesaria”, “sin dramatismo y sin renuncia”.
“No dejo de pensar en el país, ni de discutirlo, ni de sufrirlo, ni de quererlo. No dejo de creer en la necesidad de la opinión, de la investigación, de la denuncia y de la incomodidad pública. Pero necesito tomar distancia de la obligación inmediata de opinar cada semana, para volver a mirar con más calma, trabajar con más foco en mis obligaciones principales y preservar la independencia interior que toda columna exige”, agrega.
Akerman es señalado de orquestar un plan contra la justicia en España, con el objetivo de, presuntamente, deslegitimar las investigaciones contra el PSOE, el partido del presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez.
Según el periódico español El Mundo, el columnista llevó a la sede del PSOE una “prueba” para usarla contra la Fiscalía Anticorrupción de ese país.
“Este hombre de 48 años, a quien sus detractores llaman el ‘espía colombiano’ o ‘el mercenario del periodismo’, ha salido a la luz involucrado, junto a dos de sus empleados —el lituano Vytenis Didziulis y el colombiano Henry Molano, que fuera candidato de Podemos por Cuenca—, en el caso en el que el juez Pedraz indaga las extorsiones o los intentos de extorsión a fiscales y jueces que han investigado o juzgado la presunta corrupción del PSOE y del entorno del presidente Sánchez”, subraya El Mundo.
“Desconocido por estos lares, Akerman resulta ser bastante célebre en países como Colombia o Ecuador, donde ejecuta una simbiosis casi imposible de combinar: ejerce por el día de columnista de izquierdas en una revista llamada Cambio y por la noche como directivo de la empresa Guidepost Solutions, que incluye prácticas de ‘inteligencia estratégica’”, agrega.
El medio afirma que cuestionó a Akerman sobre “si no le pareció raro que el PSOE estuviese interesado en desprestigiar a una fiscalía que estaba investigando a algunos de sus dirigentes”.
Su respuesta fue: “El enfoque no estaba dirigido a desacreditar a ninguna institución española, sino a que una víctima fuese escuchada... Puedo decir que esa operación nunca nos fue presentada como parte de una operación política“.
Cuestionado también por El Mundo sobre cuánto cobró por la operación en España, Akerman afirmó: "No puedo revelar cuánto me han pagado".