Falsas alertas de bombas fueron reportadas el jueves en un vuelo de Finnair de Helsinki a Roma, y un vuelo de Wizz Air de Milán a Varsovia, este último desviado a Viena, informaron las aerolíneas.
El vuelo entre Helsinki y Roma fue escoltado a la capital italiana por un avión de combate y revisado por expertos en explosivos, indicó a la AFP un portavoz del aeropuerto. Wizz Air dijo en un comunicado que “el desvío fue realizado de acuerdo con los protocolos y procedimientos de seguridad establecidos”.
En tanto, un avión que cubría la ruta entre Dublín y Roma fue desviado a Francia, donde fue escoltado por un avión militar por sospechas de una amenaza de bomba, dijeron las autoridades francesas.
La oficina del primer ministro de Francia, Sébastien Lecornu, ha confirmado en declaraciones concedidas a Europa Press que el vuelo, un A320, “ha sido desviado hacia la base aérea de Évreux tras una amenaza de bomba”.
“El aparato ha aterrizado de forma segura en Évreux”, ha dicho, antes de recalcar que “los 151 pasajeros y los seis miembros de la tripulación se encuentran a salvo”. “Los equipos de desactivación de explosivos están interviniendo”, ha zanjado.
Según el sitio Flight Radar, de rastreo de vuelos, el avión desviado parecía pertenecer a la flota de Aer Lingus. Por su parte, la aerolínea irlandesa ha indicado a Europa Press que su vuelo EI402 entre Dublín y Roma “ha sido desviado esta mañana a Normandía como precaución por motivos de seguridad”.
“El vuelo ha aterrizado de forma segura y Aer Lingus trabajará para reacomodar a los pasajeros para que puedan llegar cuanto antes a su destino final”, ha resaltado un portavoz de la compañía.
Fue el tercer día esta semana en que el tráfico aéreo sobre Europa fue interrumpido por amenazas de bomba. Unos 10 vuelos enfrentaron amenazas el martes.
Tales amenazas, que resultaron ser falsas, forzaron el cierre del aeropuerto de Varsovia y la movilización de aviones de la fuerza aérea italiana para resguardar los vuelos. El lunes, un avión de Wizz Air que iba del aeropuerto Luton de Londres a Sofía, fue desviado tras una amenaza de bomba y debió hacer una parada de emergencia en Budapest.
La situación obligó a las autoridades de España, Polonia, Italia y Bulgaria, a activar dispositivos de seguridad. En el caso de España, el aeropuerto de Murcia ha puesto en marcha sus protocolos por una alerta a bordo de un avión de la aerolínea Ryanair procedente de la ciudad británica de Mánchester.