Seis aeronaves que cubrían diferentes rutas en Europa recibieron este martes, 3 de noviembre, amenazas de bomba, una situación que llevó a las autoridades a poner en marcha los protocolos de seguridad en los respectivos aeropuertos de llegada.

Dos de los aviones se dirigían a Varsovia, capital de Polonia, desde Londres y Copenhague. Los otros cubrían los trayectos entre Mánchester y Murcia, así como entre Tel Aviv y Sofía.
Los dos restantes tenían como destino Roma y habían despegado de Dublín y Lisboa. Pese a las alertas, todas las aeronaves lograron aterrizar sin que se presentaran incidentes.

En el caso de los vuelos que tenían como destino Varsovia, ambos debían llegar al aeropuerto Chopin, principal terminal aérea de la capital polaca. Sin embargo, uno de ellos tuvo que ser redirigido al aeropuerto de Modlin, ubicado a unos 36 kilómetros de la ciudad.
Tras los aterrizajes, los equipos de seguridad llevaron a cabo revisiones exhaustivas de los aviones, pero no hallaron ningún elemento explosivo, de acuerdo con la información entregada por las autoridades aeroportuarias.
La terminal de Modlin, que había paralizado sus operaciones de manera preventiva, volvió a funcionar menos de dos horas después de recibir la alerta relacionada con el avión procedente de Londres, operado por la aerolínea polaca LOT.
Por su parte, el aeropuerto Chopin, donde aterrizó el vuelo de SAS proveniente de Copenhague, continuó operando con normalidad, aunque durante el procedimiento una de sus pistas tuvo que permanecer clausurada.

Por otro lado, un avión de Ryanair que había partido de Mánchester, en Reino Unido, con destino al Aeropuerto Internacional de la Región de Murcia, en el sureste español, también fue objeto de una amenaza de bomba a bordo.
El aviso, recibido durante la jornada del martes, provocó la activación de las medidas de emergencia en las instalaciones aeroportuarias y la conformación de un comité de crisis.
La aeronave llegó a Murcia a las 10:50 a.m., inmediatamente después, las autoridades desplegaron un operativo en el que participaron organismos de emergencia, efectivos de la Policía Nacional y miembros de los Tedax (Técnicos en Desactivación de Artefactos Explosivos).
Los especialistas examinaron el avión y no encontraron rastros de explosivos, por lo que la amenaza fue descartada, según explicó el delegado del Gobierno, Francisco Lucas.
Los 114 viajeros y los siete integrantes de la tripulación descendieron de la aeronave y quedaron bajo los controles de seguridad correspondientes de la Policía Nacional.

La capital italiana también figuró entre los destinos afectados por las alertas. Dos aviones de Ryanair que habían despegado de Lisboa y Dublín, respectivamente, recibieron amenazas de bomba mientras se dirigían a Roma.
En el caso del vuelo procedente de Dublín, las Fuerzas Aéreas italianas lo acompañaron durante su aproximación y hasta que pudo aterrizar, según informó la cadena británica BBC.
