Un terremoto de magnitud 7 sacudió el norte del Tíbet, en China, durante la noche de este jueves, 22 de octubre. El movimiento telúrico ocurrió en una zona montañosa de gran altitud y, en los primeros reportes, no había información confirmada sobre víctimas ni daños materiales, según agencias internacionales.
El Centro de Redes Sismológicas de China (Cenc) informó que el sismo se registró hacia las 22:33, hora local (14:33 GMT), en un condado de la región de Nagqu, al norte del Tíbet.
De acuerdo con esa entidad, el epicentro estuvo a unos 10 kilómetros de profundidad, en un área cuya elevación promedio alcanza los 4.864 metros sobre el nivel del mar en un radio de cinco kilómetros.
El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) también reportó una magnitud de 7, aunque situó la profundidad en 18 kilómetros y ubicó el epicentro a 191 kilómetros al este-noreste de Nagqu. La diferencia corresponde a las estimaciones iniciales de las instituciones sismológicas.
La zona del terremoto se encuentra a varios cientos de kilómetros de Lhasa, la capital tibetana. Reuters informó que el movimiento fue claramente percibido en el área cercana al epicentro.
Se trata del terremoto más fuerte que ha sacudido China desde enero de 2024, según el reporte del Cenc citado por Reuters. El episodio recuerda el sismo de magnitud 7.1 que afectó en abril de 2010 a Yushu, en la vecina provincia de Qinghai. Aquella catástrofe dejó al menos 2.698 muertos y cerca de 300 personas desaparecidas.
El terremoto ocurrió el mismo día en que se conocieron los planes de China para reforzar su capacidad de vigilancia y alerta temprana ante los movimientos telúricos durante el XV Plan Quinquenal, correspondiente al periodo 2026-2030.
Según la agencia estatal Xinhua, el Gobierno prevé ampliar las redes de monitoreo, instalar estaciones de observación en zonas prioritarias y mejorar la recopilación de datos científicos para detectar señales precursoras de actividad sísmica. La estrategia también contempla aumentar la cobertura de vigilancia en el oeste y el suroeste del país.
La iniciativa se enmarca en los esfuerzos de las autoridades por fortalecer la prevención de desastres en un país expuesto a terremotos de gran intensidad. Entre las prioridades anunciadas se encuentran identificar zonas de riesgo, reforzar la infraestructura y mejorar la preparación de la población.
El plan también contempla aprovechar nuevas tecnologías, incluida la inteligencia artificial, para mejorar el monitoreo y la evaluación de amenazas.
Por ahora, las autoridades no habían divulgado un balance definitivo de los efectos del terremoto del Tíbet en los primeros reportes.