La Región Metropolitana de Santiago de Chile enfrenta una emergencia meteorológica tras las intensas lluvias, tormentas eléctricas, granizadas y fuertes ráfagas de viento que afectaron a la capital el martes, 13 de octubre.
Uno de los episodios más llamativos ocurrió en la comuna de Estación Central, donde un fenómeno con características tornádicas desprendió parte de la techumbre del Terminal Sur de buses y ocasionó daños en viviendas y árboles.
La Dirección Meteorológica de Chile (DMC) informó que las primeras evaluaciones apuntan a un posible tornado de categoría EF-0, la más baja de la escala Fujita Mejorada.
Según el organismo, los vientos habrían alcanzado velocidades de entre 105 y 137 kilómetros por hora. Sin embargo, la clasificación continúa bajo análisis para determinar con precisión la naturaleza del evento.
El fenómeno se registró aproximadamente a las 16:30, en medio de condiciones atmosféricas inestables. Las imágenes difundidas por testigos mostraron cómo las ráfagas levantaron planchas y estructuras del techo del terminal, mientras otros sectores reportaban árboles caídos, daños en cubiertas y problemas con el tendido eléctrico.
La DMC también advirtió que los registros disponibles no mostraban claramente una nube embudo ni una conexión del sistema de tormenta con el suelo mediante un vórtice.
Por esa razón, los especialistas consideran otras posibilidades, como un gustnado (un remolino asociado al frente de ráfagas de una tormenta) o un microburst, una corriente descendente de aire que puede generar vientos destructivos al alcanzar la superficie.
Ante la magnitud de la emergencia, el Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred) decretó alerta roja para la Región Metropolitana.
Las precipitaciones provocaron inundaciones en diferentes comunas, entre ellas Santiago de Chile, Providencia y Ñuñoa, donde el agua afectó calles, edificios, viviendas y estacionamientos.
La situación también repercutió en los servicios básicos. Diversos sectores reportaron interrupciones del suministro eléctrico, mientras las autoridades coordinaron la atención de las afectaciones y evaluaron los riesgos asociados a las lluvias.
Además, la saturación del terreno mantiene la preocupación por posibles deslizamientos, aluviones y caída de rocas en zonas precordilleranas.
El episodio se produjo pocos días después de otro evento meteorológico grave en la capital chilena: un aluvión en el sector de Las Condes, que dejó viviendas afectadas y obligó a reforzar las medidas de emergencia.
La sucesión de estos fenómenos ha elevado la preocupación por la capacidad de respuesta y prevención ante condiciones climáticas extremas.
Este miércoles, 14 de octubre, el gobernador de Santiago, Claudio Orrego, y el alcalde de Estación Central, Felipe Muñoz, recorrieron sectores afectados para coordinar el levantamiento de información sobre los daños.
El Gobierno de Santiago anunció que se aplicará la ficha de emergencia social Fibe para identificar a las familias perjudicadas y evaluar sus necesidades.
Orrego señaló que el episodio dejó más de 40 árboles caídos, daños en techumbres, personas atrapadas y problemas eléctricos, además de las inundaciones registradas en otras comunas. Las autoridades también plantearon evaluar la eventual adquisición de radares meteorológicos para mejorar la anticipación de este tipo de emergencias.
Aunque la categoría EF-0 corresponde al nivel menos intenso de la escala, sus vientos pueden causar daños materiales y representar un peligro para las personas.
Por ahora, la DMC mantiene el análisis técnico del fenómeno para establecer su clasificación definitiva, mientras los organismos de emergencia continúan evaluando las consecuencias del temporal.