Desde el 10 de diciembre, Estados Unidos ha incautado dos petroleros que transportaban crudo venezolano, con el objetivo de afectar el recurso vital que sostiene al régimen de Nicolás Maduro en Venezuela. El primero de ellos, denominado Skipper, fue catalogado como parte de una “flota fantasma” y fue abordado mediante tácticas aéreas y marítimas.
Diez días después se registró una operación similar con otro petrolero en el Caribe, esta vez el Centuries, y aunque no figuraba en la lista de sancionados por los Estados Unidos, las autoridades de Washington alegaron que el carguero tenía la misma ruta ilegal para evadir sanciones contra el crudo venezolano.
La Guardia Costera abordó el Centuries haciendo uso de helicópteros para desplegar a sus hombres en la cubierta del barco.
Sin embargo, el pasado 21 de diciembre, en medio de una incautación a un buque petrolero llamado Bella 1, fue imposible debido a que su tripulación no permitió el abordaje del ejército estadounidense, cuando este se acercaba al país venezolano, vacío, con la intención de cargar el crudo.
De acuerdo con el Wall Street Journal, en el momento del intento de la intercepción, el buque giró rápidamente 180 grados, alejándose de las fuerzas estadounidenses y de la Costa venezolana. Desde entonces está siendo perseguido en alta mar por Estados Unidos.
Limitaciones y operativo
No todas las naves desplegadas por Estados Unidos disponen del equipamiento necesario para ejecutar abordajes forzados en alta mar, especialmente cuando se trata de un petrolero de gran tamaño. Debido a las características del buque y a la resistencia de su tripulación, el operativo contra el Bella 1 presenta importantes desafíos logísticos.
El Bella 1 tiene una eslora de 333 metros, lo que equivale a la longitud de tres campos de fútbol, y una altura similar a la de un edificio de aproximadamente 20 pisos.
Ante esta situación, Estados Unidos ha decidido intensificar la operación y desplegar recursos adicionales, entre ellos un Equipo Especial de Respuesta Marítima y una unidad de élite entrenada para intervenciones de alto riesgo en el mar, que incluye descensos desde helicópteros y maniobras tácticas de abordaje rápido, según informó The Wall Street Journal.
“Tendrán múltiples helicópteros, se subirán rápidamente al petrolero, subirán al puente y tomarán el control del buque”, dijo al Wall Street Journal el contralmirante retirado William Baumgartner, exfiscal general de la Guardia Costera.
El Bella 1 se encuentra bajo sanciones estadounidenses desde 2024 por sus vínculos con Irán y el grupo proiraní Hezbolá. Tras permanecer cerca del estrecho de Ormuz con el transpondedor apagado durante casi dos meses, el Bella 1 volvió a activar el dispositivo en una zona similar, pero ya sin el cargamento, lo que apunta a que el crudo fue transferido a otras embarcaciones.
Antes de ese período, a comienzos de septiembre, el buque había cargado petróleo en Irán y posteriormente se dirigió hacia las costas próximas a Venezuela.