La tensión entre Irán y Estados Unidos alcanzó un nuevo nivel este martes 9 de junio luego de que los Guardianes de la Revolución anunciaran un ataque contra una base militar estadounidense en Jordania, en respuesta a los bombardeos lanzados horas antes por Washington sobre objetivos iraníes cercanos al estrecho de Ormuz.

EE. UU. lanza ataques contra Irán tras derribo de un helicóptero Apache

Según información compartida por la agencia AFP, las fuerzas de élite de la República Islámica aseguraron haber atacado y destruido cuatro objetivos estratégicos en la base aérea de Azraq, entre ellos grupos de cazas F-35 y un centro de mando militar estadounidense.

El anuncio se produjo apenas horas después de que Estados Unidos confirmara una operación militar contra sistemas de defensa aérea, radares y estaciones de control iraníes en la zona de Ormuz.

La ofensiva estadounidense fue presentada por el Comando Central de EE. UU. (Centcom) como una acción de “legítima defensa” ordenada por el presidente Donald Trump, tras el derribo de un helicóptero Apache ocurrido el día anterior mientras sobrevolaba el estratégico estrecho de Ormuz.

Aunque los dos tripulantes lograron eyectarse, Washington responsabilizó directamente a Irán por el incidente y prometió una respuesta “muy contundente”.

La situación provocó una rápida reacción de Teherán. Antes del ataque reportado en Jordania, los Guardianes de la Revolución ya habían reivindicado una ofensiva con drones contra instalaciones militares estadounidenses en Baréin, específicamente contra la Quinta Flota de Estados Unidos, desplegada en ese país del Golfo Pérsico.

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La nueva cadena de ataques ha generado preocupación internacional por el riesgo de que el conflicto se extienda más allá de las fronteras de Irán e Israel. Durante los últimos días, los enfrentamientos entre ambos países se habían reactivado pese a un frágil alto el fuego que había entrado en vigor semanas atrás.

El canciller iraní, Abás Araqchi, había advertido poco antes de los ataques que las fuerzas militares de su país “no dejarán sin respuesta ningún ataque ni amenaza”. Aunque inicialmente intentó minimizar el incidente del helicóptero estadounidense, posteriormente endureció su discurso y aseguró que Irán estaba dispuesto a responder en distintos frentes.

La crisis también tiene implicaciones económicas. Tras conocerse los bombardeos y las represalias iraníes, los precios internacionales del petróleo volvieron a registrar incrementos debido al temor de interrupciones en el tránsito marítimo por el estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más importantes del mundo.