Hay noches de copas que pueden resultar muy costosas. Hay personas que gastan unos cientos de miles de pesos en una sola fiesta o reunión, y al otro día, en medio de la resaca, se dan cuenta de su error, sintiendo que el mundo se les acaba. Pero, ¿qué pasaría si en vez de gastar unos cuantos centavos de más, la noche de juerga se convierte en un posible gasto de miles de dólares?

Justo esto fue lo que le ocurrió a Leoni Fildes, una mujer británica de 34 años y madre de dos hijos, que por poco termina pagando casi 6 mil dólares (cerca de 22 millones de pesos), cuando se le ocurrió, en medio de una borrachera, solicitar un servicio de Uber que la llevara desde la ciudad de Manchester, en Reino Unido, hasta Ucrania.

La idea de la mujer, según puede recordar después de la resaca, era viajar hasta el país vecino de Rusia “para ayudar” a sus ciudadanos en la guerra que encaran en este momento contra el Kremlin (Gobierno ruso).

“Habíamos estado fuera durante unas cuatro horas, así que me había tomado unas cuantas ginebras dobles rosadas, bastantes tragos de Sambuca y una botella de prosecco. Creo que eso podría haberme llevado al límite”, dijo Fildes en conversación con el diario Daily Mail.

La mujer recuerda, muy vagamente, que la idea de ir a Ucrania nació luego de que se le preguntara en la fiesta a la que había asistido qué haría si su novio, que actualmente trabaja para el Ejército Nacional de Reino Unido, tuviera que pelear en contra de Rusia en caso de que los británicos entrarán en la guerra contra el presidente ruso, Vladimir Putin. “Si se va, me voy con él”, dijo la mujer totalmente ebria.

Aunque los recuerdos son pocos, Fildes asegura que el espíritu empático con el pueblo ucraniano surgió cuando estaba buscando, con otra persona, un servicio de Uber que los llevara a casa.

“Demasiados tragos después, estábamos tratando de tomar un taxi a casa. Dijimos ‘vamos a tomar un taxi e ir a ayudarlos’”, recordó.

No obstante, no contenta con la loca idea de querer ir a la guerra que se desarrolla en Ucrania, la mujer dijo que, si iba a ir, lo haría cómodamente, por lo que no dudó, en medio de su ebriedad, escoger el servicio de transporte más costoso.

“Recuerdo que cuando estábamos buscando, dijimos: ‘Oh, conseguiremos el confort. Ese es más caro, el XL’”, relató la mujer notablemente apenada por esta situación.

Afortunadamente, Uber no pudo cobrar el dinero gracias a que la mujer no tenía saldo suficiente para cubrir el viaje y, por supuesto, porque este nunca se realizó.

Sin embargo, según contó, la app de transporte sí intentó cobrar el dinero, en al menos nueve oportunidades. Sin embargo, el banco en el que Fildes tiene su cuenta bloqueó cada uno de estos intentos.

Al día siguiente, la llamada de la institución bancaria fue la que alertó y recordó a la mujer de la locura que por poco comete.

“Me desperté con mi banco llamándome, pensando que mi tarjeta había sido (usada de manera fraudulenta)”, relató. Fue ahí cuando tuvo un flashback de lo ocurrido y aclaró toda la confusión en esta situación: “Creo que fui yo, lo siento”, confesó.

Por último, manifestó: “No sé qué haría si Uber me hubiera dejado pedirlo. No creo que hubiera entrado (el viaje), pero no sabes después de un trago. Podría haberme metido en el taxi y haberme dado cuenta cuando nos alejamos”.

Por su parte, un portavoz de Uber dijo al medio británico que podían “confirmar que ninguna solicitud de viaje se realizó con éxito en este caso (…) Estamos investigando esto más a fondo para entender qué sucedió”.