El Ejército de Estados Unidos confirmó este miércoles un nuevo bombardeo contra una embarcación en el Pacífico oriental que dejó dos hombres muertos, en medio de la expansión de la operación militar “Lanza del Sur”, una campaña impulsada por Washington contra organizaciones dedicadas al narcotráfico en América Latina.
El ataque fue ejecutado por la Fuerza Operativa Conjunta Southern Spear bajo órdenes del general Francis Donovan, comandante del Comando Sur (SOUTHCOM). Según informó el organismo militar estadounidense, la embarcación navegaba por “rutas conocidas de narcotráfico” y era operada por “organizaciones terroristas designadas”.
“El 27 de mayo, bajo las órdenes del comandante del SOUTHCOM, el general Francis Donovan, la Fuerza Operativa Conjunta Lanza del Sur ha llevado a cabo un ataque cinético letal contra una embarcación operada por organizaciones terroristas designadas”, señaló el Comando Sur en un comunicado divulgado en redes sociales.
Las autoridades estadounidenses calificaron a los fallecidos como “narcoterroristas” y aseguraron que ningún militar resultó herido durante la operación. El SOUTHCOM tampoco reveló la identidad ni la nacionalidad de las personas muertas.
Se trata del segundo bombardeo consecutivo reportado esta semana dentro de la misma campaña militar. Desde su lanzamiento en septiembre de 2025, la operación Southern Spear ha intensificado las acciones marítimas de Estados Unidos en el Caribe y el Pacífico oriental, zonas consideradas corredores estratégicos para el tráfico de cocaína hacia Norteamérica.
De acuerdo con cifras recopiladas por medios estadounidenses y organismos de monitoreo, al menos 58 embarcaciones han sido destruidas desde el inicio de la operación y el número de muertos oscila entre 182 y 195 personas.
Washington sostiene que las operaciones buscan desmantelar estructuras criminales transnacionales vinculadas con el narcotráfico y otras actividades ilícitas. En abril, el propio SOUTHCOM aseguró que la campaña había permitido interceptar buques utilizados para el transporte ilegal de petróleo sancionado y “debilitar redes financieras” asociadas a grupos criminales.
Sin embargo, la estrategia ha provocado fuertes cuestionamientos internacionales. Organizaciones de derechos humanos, expertos legales y algunos gobiernos latinoamericanos han denunciado posibles ejecuciones extrajudiciales y el uso desproporcionado de la fuerza en aguas internacionales.
La polémica aumentó después de que la oficina del inspector general del Pentágono abriera una evaluación interna para determinar si el Comando Sur cumplió los protocolos exigidos para autorizar ataques letales contra embarcaciones sospechosas de narcotráfico.
Las críticas también se concentran en la falta de pruebas públicas sobre las supuestas actividades ilícitas de las embarcaciones atacadas. En la mayoría de los casos, Estados Unidos no ha divulgado evidencia concreta sobre cargamentos de droga ni detalles completos sobre las personas abatidas.
A pesar de ello, la administración del presidente Donald Trump ha defendido la legalidad de la operación y sostiene que las acciones forman parte de una estrategia de seguridad nacional para frenar el flujo de drogas y combatir estructuras criminales que considera una amenaza para Estados Unidos.