Israel se enfrenta a un escenario de incertidumbre política después de las elecciones parlamentarias del martes, 27 de octubre. Los resultados parciales muestran que los bloques encabezados por el primer ministro, Benjamín Netanyahu, y su principal rival, Gadi Eisenkot, no tienen asegurada la mayoría necesaria para formar gobierno, todo mientras el escrutinio continúa.
En conversación con SEMANA, el periodista argentino-israelí Natalio Steiner explicó que todavía falta completar el conteo antes de que comience formalmente el proceso para determinar quién tendrá la posibilidad de formar el próximo gobierno.
“En realidad, por el momento lo que falta, que es el primer paso que se terminaría mañana o a más tardar el día domingo, es finalizar el conteo; todavía falta el conteo de soldados, de gente discapacitada, de gente en distintas instancias hospitalarias, etcétera, etcétera”, afirmó Steiner.
Una vez concluya ese proceso, el presidente israelí, Isaac Herzog, deberá consultar a los partidos que consiguieron representación parlamentaria para determinar quién tiene mayores posibilidades de conseguir una mayoría. Israel tiene un sistema parlamentario en el que los ciudadanos votan por listas partidistas y el gobierno necesita el respaldo de al menos 61 de los 120 integrantes de la Knéset.
Steiner explicó que, tras las consultas, se abrirá la disputa por conseguir los apoyos necesarios. “Acá hay dos opciones: una es Benjamín Netanyahu con Likud, la otra opción es Eisenkot. Quién apoya a quién”, dijo.
El experto describió los pasos que se seguirán para intentar conformar un Ejecutivo. “Cuando él obtiene más o menos un margen para saber quién apoya a quién, invita a uno primero y le da la posibilidad de 42 días en total para que forme gobierno. Si no logra hacerlo, le da al segundo la posibilidad, solo 28 días”, señaló.
Si los candidatos no consiguen los apoyos necesarios, el proceso puede llegar al Parlamento y, en última instancia, desembocar en nuevas elecciones.
Uno de los escenarios que mencionó Steiner es la formación de un gobierno de unidad nacional que reúna a sectores de los dos principales bloques. “Hay otras opciones coalicionarias, que son las preferidas del público en Israel, pero no aparentemente los políticos ganadores o primero y segundo, que es un gobierno de unidad”, afirmó.
El periodista explicó que esa alternativa implicaría sumar al Likud, de Netanyahu, con algunos de sus aliados y con el partido de Eisenkot. “Eso se llama un gobierno de unidad, pero son tantas las diferencias que hay entre ellos que uno resiste al otro de llamarlo. Es decir, por lo menos Eisenkot se resiste a integrar un gobierno de unidad nacional, tal como había dicho que no lo iba a hacer”, sostuvo.
“Y Netanyahu vería con agrado. Lo mejor en este momento, en que hay tantas bancas árabes, casi 17 o 18, lo mejor es un gobierno de unidad nacional, sionista, pleno, que no dependa de grupos minoritarios extremistas judíos, como existen, y de grupos también minoritarios árabes extremistas, como también existen”, dijo.
Steiner había señalado que estos comicios eran especialmente relevantes por las consecuencias de la guerra, el desgaste del Ejecutivo y las discusiones sobre el rumbo político del país. “Estas serían las elecciones más gravitantes e importantes, por lo menos desde 1948, que nació el Estado de Israel, o desde 1977, cuando hubo un cambio de rumbo”, indicó.
“Se considera que, si bien el Gobierno actual, encabezado por Netanyahu, ha luchado exitosamente contra el terrorismo y ha abatido a los más importantes líderes enemigos de Israel, dentro de Hezbollah, Hamas o inclusive Irán, al no haberse terminado la guerra por presiones de Trump, este episodio es insuficiente y evidentemente nos va a arrastrar a situaciones más complejas”, explicó.