Los aliados de la OTAN rechazaron este lunes la propuesta del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de que la alianza participe en la reapertura del estrecho de Ormuz, cuyo tránsito se encuentra paralizado por la guerra en Oriente Medio.
El paso de buques por este estrecho, considerado una de las rutas más importantes para el comercio mundial de petróleo y gas, se ha visto interrumpido por acciones de Irán, lo que ha provocado un fuerte aumento en los precios internacionales del crudo.
El conflicto comenzó el 28 de febrero, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron ataques contra territorio iraní. Como represalia, Teherán ha bombardeado instalaciones en varios países del Golfo Pérsico.
Ante esta situación, Trump propuso el sábado la creación de una coalición internacional para garantizar la seguridad marítima en este importante corredor.
Entre los países mencionados por el mandatario estuvo incluso China. Sin embargo, naciones como Australia y Japón ya descartaron participar en una misión naval.
Frente a la negativa de varios aliados, el presidente estadounidense criticó este lunes la respuesta que calificó de insuficiente por parte de otros países ante su llamado a proteger el tránsito de petroleros en la zona.
“Llevamos 40 años protegiéndolos y no quieren involucrarse”, declaró Trump. “Animamos encarecidamente a las demás naciones a que se unan a nosotros, y a que lo hagan rápidamente y con gran entusiasmo”, añadió.
Pese a la insistencia de Washington, hasta el momento ningún país ha confirmado su participación en la coalición propuesta para reabrir el estrecho.
Alemania
El canciller alemán, Stefan Kornelius, rechazó este lunes la posibilidad de desplegar tropas de la Organización del Tratado del Atlántico Norte para reabrir este corredor estratégico.
Según afirmó, la guerra entre Israel, Estados Unidos e Irán “no tiene nada que ver con la OTAN”. Además, fue especialmente crítico al señalar que “esta no es nuestra guerra; nosotros no la empezamos”, en referencia a la propuesta de enviar soldados europeos a la región.
Reino Unido
Desde Londres, el primer ministro británico, Keir Starmer, también descartó la iniciativa de Trump al advertir que su país no quiere verse arrastrado a una guerra de mayor escala con Irán.
No obstante, aseguró que el gobierno británico trabajará con sus aliados en un “plan colectivo viable” para restablecer el tránsito de buques por el estrecho.
“No nos dejaremos arrastrar a la guerra”, afirmó Starmer en una rueda de prensa, al tiempo que insistió en la necesidad de encontrar una solución diplomática al conflicto.
España
El gobierno de España ha sido uno de los más críticos desde el inicio del conflicto y descartó casi de inmediato la propuesta de enviar tropas a la región.
“España jamás aceptará medidas provisionales, porque el objetivo debe ser que la guerra termine, y que termine ya”, afirmó la ministra de Defensa, Margarita Robles.
Francia
Hasta ahora, desde París no ha habido un pronunciamiento oficial sobre la propuesta estadounidense. No obstante, el presidente Emmanuel Macron había señalado previamente que varios países europeos podrían considerar el envío de tropas a la región una vez finalice el conflicto.
Macron también explicó que Francia actuaría únicamente de forma defensiva para proteger sus intereses y los de sus aliados en la zona.
Unión Europea
En paralelo, los ministros de Relaciones Exteriores de los 27 países de la Unión Europea se reunieron este lunes en Bruselas para analizar una posible modificación del mandato de la misión naval del bloque en el mar Rojo, conocida como Operación Aspides, con el fin de contribuir a la reapertura del estrecho de Ormuz.
Sin embargo, al término del encuentro, la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, reconoció que “por el momento no hay disposición para cambiar el mandato” de la misión.
*Con información de AFP.