El Ministerio de Defensa de España anunció el jueves el envío de la fragata Cristóbal Colón (F-105) a Chipre para labores de “protección y defensa aérea”, en medio de una creciente polémica con Estados Unidos por la guerra contra Irán, que Madrid considera ilegal.
Según el comunicado del ministerio, la fragata tendrá como misión realizar tareas de “protección y defensa aérea” y apoyar en “cualquier evacuación de personal civil”. El despliegue se produce además pocos días después de que la base militar británica de RAF Akrotiri, situada en Chipre, fuera alcanzada por un dron el pasado domingo.
Chipre es miembro de la Unión Europea, aunque no forma parte de la OTAN. La fragata española se sumará a los refuerzos que Francia, Grecia, Italia y el Reino Unido planean enviar a la isla del Mediterráneo oriental.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, defendió este viernes el despliegue de la fragata durante una rueda de prensa celebrada con motivo de la XXXVI Cumbre Hispano-Portuguesa.
Sánchez afirmó que, con la misma determinación con la que España defiende el “no a la guerra”, también muestra solidaridad con un Estado miembro de la Unión Europea para contribuir a la “defensa y la seguridad colectiva” de un país afectado por las consecuencias del conflicto.

Antes del anuncio del envío del buque, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, había distinguido entre “un espacio que es la Unión Europea” y “otro espacio muy distinto, que es la operación militar de Estados Unidos e Israel en y sobre Irán”.
Albares también fue consultado sobre la posibilidad de defender a los países del Golfo que actualmente están siendo atacados por Irán, con el objetivo de proteger a los ciudadanos españoles presentes en la región.
“Creo que no hay que especular ni añadir gravedad a la situación. Desde luego, la seguridad de los españoles en Oriente Medio es una prioridad absoluta”, afirmó el ministro en declaraciones a la radio pública Radio Nacional de España.

En paralelo, la primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, justificó el envío de “medios” de defensa aérea a los países del Golfo, señalando que en esa región viven decenas de miles de italianos y que Italia mantiene alrededor de 2.000 soldados desplegados que deben ser protegidos.
La decisión española se produce en una semana marcada por tensiones diplomáticas entre Madrid y Washington. El Gobierno español se negó a permitir que los aviones estadounidenses que participan en la campaña militar contra Irán utilicen las bases de Base Naval de Rota y Base Aérea de Morón, situadas en el sur del país.

El presidente estadounidense, Donald Trump, llegó a calificar a España como un aliado “terrible”, mientras que Sánchez respondió reiterando la posición de su gobierno con la consigna “no a la guerra”, al considerar que se trata de una acción militar fuera del marco internacional.
En medio de la controversia, la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, aseguró el miércoles por la noche que España había cambiado de postura y que iba a “cooperar”, sin ofrecer más detalles.

Estas declaraciones se produjeron después de una reunión entre la ministra de Defensa española, Margarita Robles, y el embajador de Estados Unidos en Madrid.
No obstante, Albares reiteró el jueves que la posición de España sigue siendo “nítida, pública” y “firme”, y negó “categóricamente” que el país vaya a colaborar con la operación militar de Estados Unidos e Israel contra Irán.
*Con información de AFP y Europa Press.
