Los presidentes de China y Rusia, Xi Jinping y Vladímir Putin, ratificaron este miércoles la solidez de sus relaciones bilaterales frente a las turbulencias del mundo, menos de una semana después de que Pekín recibiera también al estadounidense Donald Trump.
“Hemos sabido profundizar sin cesar la confianza política mutua y la coordinación estratégica con una perseverancia inquebrantable que ha resistido mil pruebas”, le dijo Xi a su invitado, según la agencia de noticias oficial Xinhua.
Putin elogió por su lado unas relaciones a un “nivel sin precedentes”, en particular en el ámbito económico, a pesar de los “factores externos desfavorables”.
Ambos líderes se encontraron en un contexto de múltiples crisis que afectan directamente a sus países, como las amenazas de reanudación de las hostilidades en el Golfo, la continuación del conflicto en Ucrania o las tensiones en el comercio y el suministro de hidrocarburos.
Ambos países subrayaron la necesidad de “retomar el diálogo y las negociaciones lo antes posible” en Oriente Medio, según la declaración conjunta publicada por el Kremlin. Están “completamente de acuerdo” en que los bombardeos de Estados Unidos e Israel contra Irán vulneran el derecho internacional.
“Proveedor fiable”
La tensión en el golfo fue uno de los temas más candentes en agenda, junto con la reciente visita de Trump a China —que no dio lugar a grandes anuncios— y la guerra en Ucrania. Putin y Xi debían abordar esos asuntos por la tarde, alrededor de un té, dijo el Kremlin. “Podría ser una larga conversación”, apuntó el consejero diplomático de Putin, Yuri Ushakov.
La declaración conjunta recoge la visión “positiva” que tiene Rusia de “la posición objetiva e imparcial” de China respecto a la guerra en Ucrania.
En cuanto a la guerra en Oriente Medio, China se ha visto fuertemente impactada porque depende mucho del comercio internacional y del petróleo y del gas provenientes del Golfo.
En cambio, para Putin, este conflicto representa una oportunidad para su país, que fue el tercer productor mundial de petróleo y el segundo de gas en 2023, según la Agencia Internacional de la Energía (AIE). “En un contexto de crisis en Oriente Medio, Rusia mantiene su posición de proveedor fiable de recursos”, declaró Putin.
Además, Putin pudo avanzar en el proyecto del gasoducto “Fuerza de Siberia 2”, una infraestructura fundamental para Moscú, que le ofrecería una salida para sus hidrocarburos, a los que Europa ha dado la espalda tras la invasión de Ucrania. Sin embargo, su realización se está demorando.
Moscú y Pekín lograron “avances”, pero no alcanzaron ningún acuerdo, declaró el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, citado por las agencias rusas.
Con información de AFP.