En Estados Unidos, el acceso al sistema bancario se ha mantenido históricamente bajo reglas de identificación centradas en datos básicos como nombre, dirección y número fiscal. Estas condiciones han permitido que millones de personas, incluyendo inmigrantes, participen en el sistema financiero sin necesidad de acreditar ciudadanía.
Este esquema forma parte de los controles tradicionales conocidos como “conozca a su cliente”, enfocados principalmente en prevenir delitos financieros como el lavado de dinero. Sin embargo, estos mecanismos no han exigido la verificación formal del estatus migratorio o la ciudadanía de los usuarios, hasta la fecha.
Precisamente, por esta razón, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos puso sobre la mesa un cambio estructural: exigir prueba de ciudadanía para acceder a servicios bancarios.
Según confirmó el secretario del Tesoro, Scott Bessent, se encuentra “en trámite” una propuesta de orden ejecutiva que obligaría a las instituciones financieras a recopilar información sobre la ciudadanía de sus clientes. La medida, aún no oficializada, modificaría los requisitos actuales de acceso al sistema bancario.
El alcance de la propuesta es concreto. De materializarse, los bancos tendrían que solicitar documentos adicionales que acrediten la ciudadanía o el estatus legal de cada usuario. Según el proyecto de ley, identificaciones como la REAL ID no serían suficientes, por esa razón, se busca que el pasaporte sea la prueba válida para realizar el proceso.
El propio Bessent justificó el enfoque señalando: “No me parece descabellado, porque ¿por qué no tenemos información sobre quiénes forman parte de nuestro sistema bancario?”. La afirmación apunta directamente a un objetivo de control y trazabilidad dentro del sistema financiero.
La iniciativa se enmarca en una línea política más amplia, ya que la medida está vinculada a estrategias para reforzar el control migratorio y limitar el acceso de personas sin estatus legal a servicios financieros. En esa misma dirección, el senador republicano Tom Cotton sostuvo en una carta que “el acceso al sistema bancario estadounidense es un privilegio que debe reservarse para quienes respetan nuestras leyes y soberanía”.
El posible impacto es amplio. Actualmente, millones de personas utilizan mecanismos como el ITIN o pasaportes extranjeros para abrir cuentas bancarias sin acreditar ciudadanía. Un cambio en las reglas podría excluir a una parte significativa de esa población del sistema financiero formal.
Actualmente, la medida no está completamente definida. Desde la Casa Blanca se ha señalado que no existe un anuncio oficial y que algunos reportes corresponden a “especulación infundada”, aunque se mantiene el análisis de mecanismos para reforzar la seguridad del sistema.