Desde la crisis que desató la pandemia del Covid -19, Estados Unidos no había sentido un impacto económico tan preocupante a nivel corporativo, como el que se presenta en la actualidad.

Según los datos que evidencia la división de investigación y datos de la agencia de calificación crediticia, las solicitudes de quiebra presentadas por grandes empresas públicas aumentaron en julio y reportaron 71 solicitudes, frente a 66 presentadas en junio, lo que marca la cifra mensual más alta desde julio de 2020.

Factores que han incidido en las quiebras corporativas

Factores como la depreciación monetaria, las estructuras corporativas y el notable aumento de las quiebras en los últimos meses ha acentuado las preocupaciones sobre el estado actual de la economía norteamericana.

En el informe presentado por S&P Global, se nota el impacto que ha causado las altas tasas de interés y la incertidumbre que ronda debido al actual manejo de aranceles.

Por otra parte, la inflación ha aumentado rápidamente y el mercado laboral no se encuentra en su mejor momento, por lo que algunos expertos en economía advierten sobre la posibilidad de una inminente recesión.

Vale la pena aclarar que cuando se refieren a empresas públicas no se refiere al sector estatal, sino a empresas que cotizan en bolsa (public companies en inglés).

El aumento de quiebras no es solo un dato económico: significa menos opciones de compra, posibles aumentos de precios y empleos en riesgo. | Foto: Getty Images

¿Qué tan afectadas están las empresas en Estados Unidos?

Entre las quiebras de alto perfil, S&P Global destacó tres que tenían más de mil millones de dólares en activos y pasivos al momento de sus presentaciones en julio: la compañía de monitoreo de glucosa LifeScan Global; la compañía de productos enlatados Del Monte Foods; y Genesis Healthcare, el hogar de ancianos y proveedor de cuidados a largo plazo con sede en Pensilvania.

Con 446 quiebras registradas en los primeros siete meses, 2025 está en camino de superar el total de 688 de todo el año 2024, de acuerdo a lo que se registra en Newsweek.

Según este estudio, se consideraron dentro del rango de empresas “grandes” a aquellas compañías con al menos US$2 millones en activos o pasivos, al igual que a compañías privadas con al menos US$10 millones al momento de las declaraciones de quiebra.

Para S&P Global, “las empresas están lidiando con tasas de interés elevadas a medida que la incertidumbre de la política arancelaria estadounidense presiona los costos y la resiliencia de la cadena de suministro”.

Por su parte, el economista jefe de Moody’s, Mark Zandi, declaró a principios de este mes: “No es ningún misterio por qué la economía está en dificultades; la culpa es del aumento de los aranceles estadounidenses y de la política migratoria altamente restrictiva. Los aranceles están reduciendo cada vez más las ganancias de las empresas estadounidenses y el poder adquisitivo de los hogares estadounidenses”.

Las cifras muestran que la economía de Estados Unidos está pasando por un estado de vulnerabilidad. El endurecimiento del crédito y la inflación sostenida están golpeando a varias empresas y, si la tendencia continúa, es posible que se manifieste una desaceleración en los próximos meses.