La emergencia por los incendios forestales continúa golpeando con fuerza al Tolima, donde las autoridades enfrentan una de las temporadas más complejas de los últimos años. A 26 de agosto, el departamento mantiene 10 incendios activos en diez municipios, mientras las llamas ya han afectado gran parte del territorio.

Tuvieron que salir corriendo: los incendios forestales ya alcanzaron viviendas en la vereda de Chagualá en Coello, Tolima

El panorama fue expuesto por la gobernadora del Tolima, Adriana Magali Matiz, durante la instalación del Foro del Agua en Ibagué. La mandataria explicó que la emergencia no solo representa un problema ambiental, sino que también ha golpeado directamente a las familias que dependen de las actividades del campo para su sustento.

Entre las consecuencias más graves se encuentra la pérdida de cultivos de limón, mango y otros productos agrícolas, además de extensas áreas destinadas al pastoreo. De acuerdo con el balance entregado por la Gobernación, alrededor de 22.000 cabezas de ganado enfrentarían dificultades por la falta de alimento provocada por la destrucción de los pastizales.

Municipios como San Luis, Coello, Ortega, Armero Guayabal y Venadillo se encuentran entre los territorios que han soportado buena parte de la emergencia. La situación ha obligado a mantener durante semanas operaciones terrestres y aéreas para intentar contener las llamas.

Incendios en el departamento. Foto: Gobernación del Tolima

La respuesta ha involucrado a más de 600 bomberos, además de integrantes de la Defensa Civil, la Cruz Roja, la Policía, el Ejército, la Fuerza Aeroespacial, autoridades municipales y organismos de gestión del riesgo. También han llegado unidades de otros departamentos para reforzar las labores de control y evitar que las llamas continúen avanzando.

A las dificultades operativas se suma la preocupación de las autoridades por el posible origen de algunos de los incendios. La gobernadora señaló que existen indicios sobre la participación de personas que estarían provocando deliberadamente algunos focos y aseguró que, de confirmarse estas acciones, deberán responder ante las autoridades.

Mientras las labores de extinción continúan, el departamento también empieza a pensar en lo que ocurrirá después de la emergencia. La recuperación de las zonas afectadas, el apoyo a los productores que perdieron sus cultivos y la atención a los animales afectados serán algunos de los retos que deberán asumir las autoridades una vez disminuya la intensidad de los incendios.

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Pese a la magnitud de las pérdidas, Matiz destacó que no se han registrado muertes humanas como consecuencia directa de las conflagraciones. Para la mandataria, este hecho representa un motivo de esperanza en medio de una emergencia que ha dejado profundas afectaciones ambientales, económicas y sociales.

“El fuego se llevó cultivos, animales, tierras, pastos y viviendas, pero no se llevó la vida ni se llevará la esperanza”, afirmó la gobernadora, quien sostuvo que la recuperación será un proceso prolongado. La mandataria insistió en que la solidaridad entre las instituciones, los organismos de socorro, las comunidades y el Gobierno nacional será determinante para que el Tolima pueda superar las consecuencias de esta emergencia.