El ELN, las disidencias de las Farc, la Segunda Marquetalia y el crimen organizado se consideran los dueños de la frontera entre Colombia y Venezuela. Las estructuras están comandadas por los más despiadados criminales del país.
Desde La Guajira, Cesar, Norte de Santander, Arauca, Vichada y Guainía, zonas limítrofes con el vecino país, los grupos ilegales tienen montados sus negocios criminales que van desde narcotráfico, homicidios, secuestros, extorsiones, contrabando y minería ilegal.
Hacia la parte norte del país, en La Guajira, Cesar y Norte de Santander, la presencia fuerte es del ELN, las disidencias de las Farc de alias Calarcá e Iván Mordisco y otros grupos criminales. Informes de la fuerza pública reportan que, por parte del ELN, el Frente de Guerra Norte está en La Guajira y César. En Norte de Santander está el Frente de Guerra Nororiental.
Calarcá, quien se encuentra en polémicas negociaciones de paz con el presidente Gustavo Petro, tiene a sus representantes, que son alias Jhon Mechas y alias Andrey, cabecillas del Frente 33, quienes recientemente fueron imputados de manera virtual por parte de la Fiscalía, por su presunta responsabilidad en varios delitos.
Más abajo, hacia Arauca, Vichada y Guainía, la presencia fuerte es del Frente Décimo de las disidencias de las Farc de Iván Mordisco, con alias Antonio Medina, quien ha encabezado una guerra a muerte contra el ELN, y hombres que están bajo el mando de alias Pablito, considerado el más sanguinario de esa guerrilla. Sobre este criminal, el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, elevó este año la recompensa a 5.000 millones de pesos.
Las estructuras de Medina con las que afrontan la guerra y el crimen organizado en la frontera son el Comando Conjunto de Oriente, estructura 10 Guadalupe Salcedo y Subestructura 28 José María Córdoba. Mientras que en el Vichada, la ofensiva la maneja el Bloque Amazonas con la Comisión Santiago Lozada.
La Segunda Marquetalia de Iván Márquez, que participó en el proyecto de paz total y que estaría detrás del magnicidio de Miguel Uribe Turbay, delinque con mayor fuerza en Vichada y Guainía, con la Estructura Acacio Medina y la Subestructura 53 Edison Romaña.
SEMANA conoció información de inteligencia de la fuerza pública interna en donde se alerta de cómo vienen delinquiendo estas organizaciones para ejecutar sus acciones criminales.
“Vienen utilizando drones adecuados con explosivos para realizar acciones terroristas contra la fuerza pública y la población civil. Estos dispositivos también son usados para patrullajes donde hay presencia de grupos criminales con los cuales tienen disputas territoriales”, señala el documento.
Es de anotar que una de las crisis humanitarias más severas que haya sufrido el país en la historia reciente se dio por cuenta de la guerra entre el ELN y las disidencias de alias Calarcá, en la región del Catatumbo, generando más de 50.000 desplazados y más de 150 homicidios.
Los hombres del Frente 33 de Calarcá iniciaron fuertes confrontaciones con los hombres de alias Pablito, lo que desecadenó desplazamientos y confinamientos de campesinos.
En medio de la guerra sin límites que han emprendido dichas estructuras, se encuentra el reclutamiento de menores de edad, el entrenamiento de francotiradores para atacar a distancia a militares y policías, la instalación de minas en terrenos de fácil acceso para la población civil y el entrenamiento en el manejo de drones cargados con explosivos.