La región fronteriza entre Colombia y Venezuela, especialmente en el Catatumbo, atraviesa una compleja situación de ausencia de control estatal, donde grupos armados ilegales han asumido funciones propias de autoridad, según un reciente artículo de The Wall Street Journal.

En plena extensión de cultivos de coca, ubicada en la accidentada franja limítrofe entre Colombia y Venezuela, la autoridad estatal resulta prácticamente inexistente, según el texto.
The Wall Street Journal asegura que una organización criminal ejerce un dominio efectivo, funcionando como una especie de gobierno paralelo que desafía los intentos de frenar el narcotráfico de cocaína.

El Ejército de Liberación Nacional (ELN) establece estrictas restricciones, como la imposición de un toque de queda desde las 6 de la tarde en determinados municipios, según narra el artículo.
Tras la caída del dictador Nicolás Maduro, Estados Unidos, bajo el liderazgo de Donald Trump, ha incrementado la presión sobre Venezuela y Colombia para combatir el narcotráfico y abrir sectores económicos estratégicos.

Sin embargo, el ELN representa un gran obstáculo, ya que ha evolucionado de guerrilla a red criminal transnacional con fuerte presencia en la frontera colombo-venezolana, según The Wall Street Journal.
Esta organización controla rutas de tráfico de cocaína y mantiene alianzas ilegales, dificultando los esfuerzos internacionales por frenar el comercio de drogas.

De acuerdo con diversos expertos consultados por el medio, el Ejército de Liberación Nacional habría establecido un entendimiento con el régimen de Nicolás Maduro, lo que en la práctica le ha permitido desenvolverse con amplia autonomía dentro del territorio venezolano. A cambio, el grupo contribuiría a frenar posibles incursiones desde Colombia, antiguo socio estratégico de Estados Unidos.
Por su parte, Diosdado Cabello, actual ministro del Interior, ha sido señalado en acusaciones estadounidenses por supuestamente facilitar estas dinámicas, incluso mediante desplazamientos frecuentes a la zona fronteriza para asegurar el tránsito de drogas. No obstante, el funcionario ha rechazado categóricamente dichas imputaciones.
Si Washington opta por desalojar al grupo mediante una intervención armada, “podría convertirse en un pequeño Vietnam”, advirtió Gabriel Silva, antiguo ministro de Defensa de Colombia.

De acuerdo con The Wall Street Journal, diversos expertos coinciden en que el ELN muestra escaso interés en alcanzar un acuerdo de paz que implique su desmovilización y el abandono de sus actividades ilícitas altamente rentables.
Por el contrario, sus líderes han intensificado su expansión territorial, impulsando enfrentamientos recientes contra organizaciones rivales con el objetivo de consolidar su dominio en zonas estratégicas de la frontera, según el medio.
