El terremoto que sacudió a Colombia este lunes, 10 de agosto de 2026, vuelve a poner sobre la mesa la historia sísmica de un país ubicado en una de las zonas geológicamente más activas del planeta. El movimiento, registrado con una magnitud de 7,4 y con epicentro en el departamento del Chocó, fue sentido en amplias regiones del territorio nacional.
Aunque la magnitud permite medir la energía liberada por un terremoto, la intensidad se refiere a los efectos que el movimiento produce en un lugar determinado. Esta diferencia es clave al comparar el sismo de este lunes con los grandes terremotos registrados en Colombia a lo largo de la historia.
El mayor terremoto registrado instrumentalmente en el país ocurrió el 31 de enero de 1906. El Servicio Geológico Colombiano (SGC) estima que tuvo una magnitud de 8,8 y su epicentro estuvo en la costa del Pacífico. El terremoto provocó un tsunami con olas de entre dos y cinco metros, que afectó poblaciones de Colombia y Ecuador.
Otro de los grandes eventos ocurrió el 12 de diciembre de 1979, también en el Pacífico colombiano. Con una magnitud de 8,1, el terremoto generó un tsunami que golpeó principalmente las costas de Cauca y Nariño. El SGC registra para este evento una intensidad máxima de 10, la más alta de la escala utilizada para evaluar los efectos de los sismos históricos.
La historia sísmica del país también incluye el terremoto de Altamira, Huila, del 16 de noviembre de 1827; el de Cúcuta, del 18 de mayo de 1875; y el de Murindó, Antioquia, del 18 de octubre de 1992. Estos eventos alcanzaron intensidades máximas de 10, de acuerdo con los registros históricos del SGC.
A esta lista se suma el terremoto de este lunes, 10 de agosto de 2026. Con una magnitud de 7,4, se encuentra entre los eventos sísmicos de mayor magnitud que han afectado al país en tiempos recientes y, por sus efectos, vuelve a recordar la vulnerabilidad de Colombia frente a los terremotos.
Más allá de las cifras, estos episodios muestran que la preparación es fundamental. Colombia cuenta con una Red Sismológica Nacional que monitorea permanentemente la actividad sísmica, pero los terremotos no pueden predecirse con precisión.
La prevención, el cumplimiento de las normas de construcción y la preparación de la población siguen siendo las principales herramientas para reducir sus consecuencias.