Los hipopótamos que trajo el narcotraficante Pablo Escobar a Colombia siguen siendo un dolor de cabeza para las autoridades. La amenaza es alarmante: si no se actúa ya, en 2035 estarían circulando 1.000 de ellos en la región del Magdalena Medio y aumentaría el riesgo para las comunidades y los ecosistemas por su alto nivel de peligrosidad, según mediciones del Ministerio de Ambiente.
El Gobierno Petro contempla dos opciones para contener su expansión. Por un lado, la aplicación de la eutanasia, una medida que ha sido impopular ante la opinión pública; y la translocación, es decir, el traslado de la especie a zoológicos y santuarios del país y el extranjero.
La exportación de hipopótamos no es nueva y está rodeada de múltiples polémicas. Aunque empresarios y multimillonarios de México, India, Filipinas, Ecuador, República Dominicana y Sudáfrica han levantado la mano para acoger a hipopótamos, el ministerio no ha emitido el Cites, un tipo de pasaporte que permite la salida de los animales de Antioquia.
Ernesto Zazueta, presidente de la Asociación de Zoológicos, Criaderos y Acuarios de México, intentó trasladar 80 de estos animales a India y Norteamérica con recursos gestionados por él. En viajes aéreos, dispondría de 3,5 millones de dólares y usaría guacales de madera cuantificados en 2.000 dólares cada uno. En diálogo con SEMANA, aclaró que Colombia no tenía que poner ni un solo peso, pero que el Gobierno rechazó la iniciativa.
“La propuesta inicial era mover a la India de 60 a 80 hipopótamos y toda esta operación sin costo. Desde el día número uno, negativas con el Ministerio de Ambiente. El ministerio pone trabas y negativas; no ha habido respuesta. Ellos no han querido dar el Cites. Ellos dicen que se necesitan hacer mesas de diálogos y cosas para ver la posibilidad, lo cual es falso, el reglamento es muy claro”, dijo el empresario mexicano.
En otros gobiernos, la translocación sí funcionó. Cornare, la autoridad ambiental de la zona de expansión de los hipopótamos, ha reubicado ocho de ellos dentro del territorio nacional y ha recibido propuestas de ocho países, sin que el Ministerio de Ambiente haya avanzado en la aprobación de los trasladados.
La cartera liderada por Irene Vélez contó que esta alternativa sí ha sido explorada sin éxito debido a las barreras legales, técnicas y presupuestales. Se enumeró que la autoridad ambiental de México manifestó una restricción legal para la importación de especies invasoras; a Filipinas, que buscaba 15 individuos, le fueron aprobados cinco y luego se desistió por los costos elevados; e India, que es el más interesado en el traslado de casi 80, apenas está en averiguaciones.
SEMANA accedió a un documento emitido por la administración de Claudia Sheinbaum en el que les cerró la puerta a los hipopótamos, justificada en sus normas: “(Se) prohíbe la importación de especies exóticas invasoras, definidas como aquellas que se encuentran fuera de su ámbito de distribución natural, que son capaces de sobrevivir, reproducirse y establecerse en hábitats y ecosistemas naturales, y que amenazan la diversidad biológica nativa. Acorde a la narrativa de su comunicado, es la situación que ocurre con los ejemplares mencionados de hipopótamo, por lo cual fueron declarados bajo esa categoría en ese país”.
Así las cosas, Colombia no la tendrá fácil con la exportación de los hipopótamos y la eutanasia parece ser la estrategia menos compleja. Para ponerla en práctica, el Gobierno Petro destinó 7.200 millones de pesos, pues cree que es hora de actuar: “Actualmente, se estima que la población supera los 200 individuos, y de no implementarse medidas de control, podría alcanzar los 500 ejemplares en 2030 y cerca de 1.000 en 2035, incrementando significativamente los riesgos ambientales y para las comunidades”.
En el Congreso hay molestia por el plan de la eutanasia y diferentes sectores políticos han pedido nuevas alternativas.