Un fuerte pronunciamiento hizo el abogado Jaime Granados Peña pocas horas después de ser notificado por la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia que dejó en firme la condena de 28 años de prisión en contra de Santiago Uribe Vélez por el llamado caso de Los 12 Apóstoles.
Para el abogado penalista, se evaluarán los “mecanismos jurídicos” a tomar frente a esta decisión. “Seguiremos defendiendo la inocencia de Santiago Uribe Vélez, pues los 16 años de conocimiento de este caso nos permiten advertir que está siendo injustamente condenado”.
En un comunicado de prensa, el abogado señaló que respeta pero no comparte la decisión del alto tribunal. Por esto, evaluará la situación para prever los recursos que establece la ley.
“Tras evaluar el contenido completo de la decisión y de los salvamentos de voto, la defensa se pronunciará”, señaló el jurista en un comunicado firmado junto al abogado Juan Felipe Amaya.
Santiago Uribe Vélez fue sentenciado como coautor de los cargos de concierto para delinquir y homicidio agravado “como concurso de delitos de lesa humanidad”.
La Sala Penal dejó en firme el fallo emitido el 25 de noviembre de 2025 que, a la vez, revocó la sentencia absolutoria a favor del hermano menor del expresidente Álvaro Uribe Vélez.
El ganadero fue hallado responsable por participar en la conformación del denominado grupo paramilitar conocido como Los 12 Apóstoles, conformado a mediados de los noventa en Yarumal (Antioquia) y en el asesinato del conductor Camilo Barrientos, quien fue señalado de tener vínculos con la guerrilla de las Farc.
“No hay pruebas”
En febrero pasado, SEMANA reveló en exclusiva el recurso de impugnación con el que la defensa de Santiago Uribe Vélez buscaba que se ratificara la absolución para el ganadero.
Esto, por considerar que los testimonios eran contradictorios. “No se puede condenar a un ciudadano sobre la base de testigos que han mentido, que se contradicen, que llegan movidos por intereses o que padecen graves trastornos mentales sin corroboración externa”, señalaba uno de los apartes del recurso que fue presentado ante la Corte Suprema.
“Testigos que llegaron con fuerza mediática terminaron enredados en sus propias mentiras. Versiones que parecían sólidas se desmoronaron frente a los documentos, registros de viaje, historias clínicas y decisiones de archivo previas. La acusación, que ya era discutible al formularse, quedó peor parada después del debate público en estrados”, añadió.
En el recurso de impugnación especial se indicaba que dos de los testigos presentaban unas condiciones.
“Testigos que llegaron con fuerza mediática terminaron enredados en sus propias mentiras. Versiones que parecían sólidas se desmoronaron frente a los documentos, registros de viaje, historias clínicas y decisiones de archivo previas. La acusación, que ya era discutible al formularse, quedó peor parada después del debate público en estrados”, indicaba.
Finalmente, cuestionó las pruebas documentales y técnicas avaladas, señalando que para el momento de los hechos, Santiago Uribe Vélez no vivía en dicho municipio, pues se había tenido que desplazar tras el asesinato de su padre y varias amenazas de muerte presentadas por la guerrilla de las Farc.