Juliana Guerrero firmó de manera sorpresiva un preacuerdo con la Fiscalía General, en el que aceptó haber obtenido dos títulos falsos de la Fundación Universitaria San José para llegar al cargo de viceministra de las Juventudes del ya desaparecido Ministerio de la Igualdad.
En medio de la sesión, se confirmó que la joven de 24 años reconoció su responsabilidad en el delito de fraude procesal, por el cual se fijó una sentencia de tres años de cárcel.
Igualmente, se estableció el pago de una multa de 100 salarios mínimos legales vigentes y una inhabilidad de 2,5 años para ejercer cargos y funciones públicas.
Uno de los puntos centrales del preacuerdo consistió en la presentación de excusas públicas al país y a la Fundación San José.
Guerrero, quien participó de manera virtual en la audiencia, pidió la palabra y reconoció lo que llamó “un error”.
“Durante este tiempo guardé silencio por respeto a la justicia y a las instituciones. Hoy frente al país quiero reconocer con profundo dolor que me equivoqué y estoy sinceramente arrepentida”, señaló la joven oriunda de San Onofre, en el Cesar.
“No estoy aquí para justificarme ni para presentarme como víctima, sino para asumir con humildad las consecuencias de mis decisiones. Pido perdón al país, a mi familia, a quienes confiaron en mí, a los jóvenes que alguna vez me vieron como referente, a la Universidad San José, a su fundador Francisco Pareja, a su vicerrectora académica Stephanie Camacho, a su rectora Romelia Agnuste, con quienes no tuve ningún tipo de contacto”, añadió.
Igualmente, reconoció el daño causado al buen nombre de la institución, que tiene su sede principal en Bogotá.
“De igual forma, de manera sincera le pido perdón a los profesores, directivos, estudiantes y egresados de esta institución. Quiero que sepan que mi intención nunca fue hacerle daño al Estado ni al país. Sin embargo, soy consciente de que eso no borra mi responsabilidad”, resaltó.
La joven aseguró que, tras una reflexión y con base en sus creencias religiosas, asumió esta responsabilidad.
“Mi fe en Dios y en Jesús me ha enseñado que reconocer nuestros errores, pedir perdón y responder por ellos también es una forma de cuidar el corazón. Quiero agradecer profundamente a quienes, a pesar de lo sucedido, no han dejado de tenderme la mano, de creer en mí y de recordarme con sus palabras y sus actos que las segundas oportunidades existen”.
“A quienes han elegido acompañarme en este momento, gracias por recordarme que un error no tiene por qué definir toda una vida. A los jóvenes de Colombia les digo desde mi propia experiencia que equivocarnos no nos exime de asumir nuestra responsabilidad. Hoy les pido perdón y espero que mi historia no sea recordada únicamente por mi error, sino también por haber tenido la valentía de reconocerlo, aprender de él y volver a empezar. Pero en las segundas oportunidades espero demostrar con mi vida que voy a ser una de ellas. Perdón por haberme equivocado”, concluyó.
El juez de conocimiento dará a conocer su decisión a las 2 p. m.