Lo común era encontrarse con un sinnúmero de “triquiñuelas” que usaban los narcotraficantes para esconder, mover y traficar droga. La dinámica ahora se copió en otras conductas criminales como el tráfico de armas. Así quedó confirmado en un reciente operativo que adelantó la Policía de Tránsito en vías del Valle del Cauca.

La información que tenían los uniformados incluía a una pareja que se movilizaba en un carro rojo y que convirtieron en una improvisada caleta para llevar un poderoso fusil de asalto, desde Villavicencio hasta la ciudad de Cali. Los uniformados no tenían más datos.

Los policías ubicaron un puesto de control en la vía Andalucia-Cerritos, kilómetro 21, donde esperaron y revisaron los carros que tenían esas características. Fueron varias horas de espera hasta que, por fin, un vehículo rojo con dos ocupantes y todas las señas que los informantes entregaron para dar con el carro-caleta, que sabían estaba por pasar en esa zona.

Los uniformados lo identificaron, le hicieron la orden de pare y el conductor se detuvo. Al principio todo normal: los ocupantes del vehículo, un hombre y una mujer, que aseguraron ser esposos, se veían tranquilos, permitieron el registro del carro, que los uniformados revisaran centímetro a centímetro. Ellos (los ocupantes) solo eran espectadores, incluso reprocharon la insistencia de la Policía en su carro, cuando se supone no llevaban nada ilegal.

La cara de los ahora capturados cambió de forma y color cuando un policía le pidió prender el vehículo. Los nervios tenían una explicación, si un uniformado aceleraba el carro nada se reflejaría en el tablero de instrumentos, en el tacómetro y velocímetro, simplemente porque estaban de adorno. Justamente fue lo que revisó un uniformado y de inmediato notó la inconsistencia.

En vías del Valle del Cauca la Policía de Tránsito descubrió a dos personas que convirtieron un pequeño carro en una caleta para el tráfico de armas. | Foto: Pantallazo de video

En video quedó registrado el momento cuando un policía decide revisar el tacómetro y descubre que está sobrepuesto. Con un pequeño golpe se desprendió y en su interior un paquete envuelto en cinta y bolsa para proteger tres proveedores calibre 5.56, que no estaban solos, pues junto a ellos un poderoso fusil Tavor del mismo calibre, que en el mercado negro alcanza los 50 millones de pesos.

Cuando el uniformado sacó los proveedores no pareció un hallazgo significativo, pero al introducir más la mano lo que encontró fue sorprendente y verlo salir parecía imposible, un fusil de ese tamaño y en un pequeño vehículo como el incautado era algo inusual. Pocos días se parecen para estos policías que deben encontrarse con espectáculos como este.

El conductor, un hombre mayor, que terminó capturado, solo podía ver, con sorpresa, cómo la Policía descubrió la caleta que llevaba y que esperaba proteger hasta cumplir su recorrido en la ciudad de Cali. Estaba sereno, aunque inmóvil, miraba el procedimiento en silencio, quizá consciente de que cualquier cosa que dijera se podría convertir en un elemento de prueba en su contra.

En vías del Valle del Cauca la Policía de Tránsito descubrió a dos personas que convirtieron un pequeño carro en una caleta para el tráfico de armas. | Foto: Pantallazo de video

El director de Tránsito de la Policía, general Juan Alberto Libreros, aseguró que se trata de procedimiento de registro adelantado por los funcionarios en todas las vías nacionales, que en determinados casos incluyen informaciones sobre posibles actos criminales. Advirtió que en este, como en muchos casos se observa la pericia de los uniformados y su compromiso con la seguridad en las carreteras.

Las dos personas capturadas fueron puestas a disposición de una fiscal para adelantar las audiencias preliminares de legalización de captura, imputación de cargos y una medida de aseguramiento en un centro de reclusión. Se trata de establecer quiénes son los responsables de adquirir y comprar este tipo de armas, no muy comunes.

Al respecto, la Policía aseguró que adelantan constantes operativos no solo para lograr la identificación de los traficantes de armas, sino de sus compradores, generalmente para este tipo de fusiles, organizaciones criminales de alto impacto como el Clan del Golfo o el ELN. También tratan de establecer y desarticular a las redes que se encargan de ubicar a las personas que sirven como correos humanos en este tráfico.