La Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) encendió las alarmas sobre la situación de la vía Bogotá–Villavicencio, luego de enviar una carta al Gobierno nacional, en la que solicita recursos adicionales para intervenir varios puntos críticos del corredor.

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Las alertas se generan tras la emergencia de alta gravedad que se presenta en el sector de Abastucos, en donde se evidencia el desbordamiento de aguas negras. En aquel lugar donde debe haber asfalto de la carretera, en este momento está cubierto por agua.

Hay aguas negras en un tramo de la vía al Llano. Foto: Coviandina

Por su parte, Coviandina envió una comunicación oficial en la que advierte sobre la necesidad urgente de financiar obras de mitigación en sectores vulnerables de la carretera, con el fin de garantizar la transitabilidad y reducir riesgos para los usuarios.

La Ley 1523 de 2012 establece que los alcaldes son los responsables de las gestiones en estos territorios, por lo que el llamado de Coviandina es hacia las autoridades de Chipaque y Corporinoquia.

Adicionalmente, se solicitó a las autoridades competentes revisar de manera prioritaria la descarga de aguas residuales.

Existen varios tramos propensos a deslizamientos y caída de rocas, fenómenos que suelen intensificarse durante temporadas de lluvias. La entidad señala que, sin intervenciones oportunas, estas condiciones podrían derivar en cierres parciales o totales de la vía.

La vía Bogotá-Villavicencio es un corredor clave

En comunicados previos de la ANI, las lluvias han generado históricamente afectaciones en las vías del país, especialmente en zonas de alta complejidad geológica como la cordillera Oriental, donde se ubica el corredor de Bogotá-Villavicencio.

La vía Bogotá-Villavicencio presenta retrasos frecuentes. Foto: X @CoviandinaSAS

Esta vía es un corredor clave para la conexión entre el centro del país y los Llanos Orientales, por lo que su operación resulta fundamental para el transporte de carga, el abastecimiento y la movilidad de pasajeros.

La entidad también ha señalado en otras intervenciones públicas que se han venido ejecutando obras en puntos específicos como parte de planes de atención prioritaria, aunque reconoce que la magnitud de los riesgos requiere inversiones adicionales y sostenidas en el tiempo.

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La preocupación principal es que, sin una intervención oportuna, la temporada invernal podría agravar los daños existentes y provocar nuevas emergencias en puntos ya identificados como críticos.

Con este panorama, la entidad reiteró que la asignación oportuna de recursos será determinante para avanzar en las intervenciones necesarias y evitar un deterioro mayor de la vía, en medio de condiciones climáticas que podrían intensificar los riesgos en los próximos meses.