Las comunidades Wüin Jepa y Joupanachón, en Uribia, La Guajira, se ven beneficiadas por el desarrollo de dos proyectos orientados a fortalecer la gobernanza comunitaria del agua y mejorar la seguridad hídrica en poblaciones indígenas wayúu.
Los proyectos impulsados por la Fundación Alpina impactan a 680 personas de esos dos territorios en los que se desarrollan acciones como la construcción y mantenimiento de pozos artesanales, la rehabilitación de jagüeyes, la instalación de sistemas de bombeo fotovoltaico mediante paneles solares y la implementación de huertas agroecológicas con riego por goteo, informó esa organización.
“Esta última estrategia resulta especialmente relevante, ya que permite utilizar el agua de forma más eficiente y cultivar alimentos que resisten la sequía, como moringa, fríjol y ahuyama”, describió la Fundación.
Con esto, además de mejorar la alimentación de las familias, las huertas buscan brindar la posibilidad de generar ingresos a partir de la venta de excedentes.
“Parte de estos recursos se destina al mantenimiento de los sistemas comunitarios de agua, lo que contribuye a su sostenibilidad”, explicó el promotor de los proyectos.
“Cuando las comunidades lideran la gestión del agua, con apoyo y acompañamiento, se construyen soluciones duraderas que no solo garantizan el acceso al recurso, sino que también fortalecen la vida cotidiana de las familias y su relación con el territorio”, dijo Camila Aguilar, directora ejecutiva de la Fundación Alpina.
Esa organización aseguró que uno de los ejes centrales de estos proyectos es la participación activa de la comunidad.
Por eso, conformaron Comités de Gobernanza del Agua, con liderazgo de mujeres, encargados de administrar y velar por el uso adecuado del recurso.
“Además, se desarrollan procesos de capacitación sobre mantenimiento de infraestructura, gobernanza hídrica y fortalecimiento de habilidades organizativas. Mediante este proyecto, la Fundación Alpina busca evidenciar que las soluciones sostenibles frente a la crisis hídrica pasan por integrar tecnología, organización comunitaria y saberes ancestrales, impulsando un modelo en el que las comunidades asumen un rol protagónico en el cuidado y la gestión del agua en su territorio”, agregaron.
En La Guajira, donde se desarrollan estos proyectos, el acceso al agua segura sigue siendo uno de los principales desafíos para las comunidades rurales.
Esa región es una de las más afectadas por la escasez hídrica en Colombia; además, cuenta con condiciones climáticas extremas, largos periodos de sequía y limitaciones en infraestructura que han hecho que muchas comunidades dependan de fuentes de agua temporales, como los jagüeyes —reservorios naturales o excavados que almacenan agua de lluvia—, los cuales con el tiempo pierden capacidad debido a la sedimentación y al deterioro de su estructura.
“La situación es particularmente crítica en el municipio de Uribia, donde la pobreza multidimensional alcanza el 92,2 %, la tasa más alta del país. Este contexto aumenta la vulnerabilidad de las comunidades frente a la escasez de agua y limita su capacidad para mantener y operar sistemas de abastecimiento, lo que hace necesario implementar soluciones que combinen infraestructura, fortalecimiento comunitario y sostenibilidad a largo plazo”, dijo la Fundación Alpina.