El terremoto que sacudió al país esta semana no fue la única emergencia que obligó a las autoridades a desplegar equipos de respuesta. Mientras avanzaba la atención por el movimiento telúrico, el fuego seguía ganando terreno en dos departamentos. Este viernes, el reporte oficial del Tolima registró 33 incendios activos, mientras que en Cundinamarca el cuerpo de bomberos reportó seis conflagraciones forestales, cinco de ellas activas y una controlada en un 95 por ciento.
En pleno puente festivo, los organismos de socorro y atención de emergencias del país trabajan al límite. Los planes familiares, paseos de olla, fogatas y la mayor afluencia a zonas forestales agregan presión sobre las autoridades, que evalúan medidas restrictivas para este fin de semana con el propósito de reducir riesgos y contener la emergencia.
En el Tolima, la emergencia por conflagraciones tiene frentes abiertos en 17 municipios. Ortega, San Luis, Guamo, Honda, Chaparral y Valle de San Juan cuentan con apoyo aéreo.
En Ortega operan dos avionetas de la Policía, además de una brigada forestal, un carrotanque de la Gobernación, tramos de manguera y motobombas. En San Luis participan bomberos de Espinal y Carmen de Apicalá, una brigada de Risaralda y aeronaves de la Policía para realizar descargas aéreas.
Guamo y Alvarado tienen declaratoria de calamidad pública. En el primero también se cuenta con apoyo aéreo, mientras que en el segundo la medida refleja la dimensión de la emergencia.
Valle de San Juan concentra otro de los despliegues más grandes: allí trabajan bomberos voluntarios de Ibagué, la brigada de Risaralda y equipos de la Fuerza Aérea Colombiana y la Policía, que realizan descargas desde el aire.
La respuesta también incluye al Ejército, la Defensa Civil, la Cruz Roja y funcionarios de las alcaldías. En Honda se sumaron esos organismos junto con apoyo aéreo; en Rovira ya fue solicitada ayuda helicoportada. En Piedras, uno de los incendios aparece como controlado, mientras continúan conflagraciones en Chaparral, Carmen de Apicalá, Suárez, Coyaima, Venadillo, Coello, Prado y Lérida.
En el centro del país
En Cundinamarca, el reporte de la Delegación Departamental de Bomberos muestra un escenario más concentrado, pero todavía activo. Soacha registra dos incendios: uno en la vereda Canoas y otro en Cazucá. En La Vega hay otro activo en la vereda Las Minas, mientras que el de Cacahual está controlado en un 95 por ciento. Tocaima tiene un incendio activo en la vereda Zelandia, y San Francisco, otro en la vereda San Antonio.
Este último caso incluye un elemento particular: Bomberos Cundinamarca señala que el incendio de San Antonio viene del municipio de La Vega, desde la vereda Las Minas. Es decir, una misma emergencia ha cruzado límites municipales y mantiene activo el frente en dos territorios.
Las cifras acumuladas permiten dimensionar el momento que enfrentan los dos departamentos.
La Gobernación de Cundinamarca había reportado 108 incendios forestales y 743,7 hectáreas afectadas entre el primero y el 12 de agosto. En Tolima, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres había contabilizado 140 incendios en 38 municipios entre el 16 de junio y el 6 de agosto.
Las autoridades mantienen el llamado para evitar quemas, fogatas y actividades que puedan provocar fuego en zonas de vegetación seca. Pero mientras avanzan las labores de control, los reportes de este viernes muestran la magnitud del desafío.
En medio del despliegue de ayudas que el país ha movilizado hacia los lugares afectados por el terremoto, también hay 33 incendios activos en Tolima y cinco en Cundinamarca, con bomberos, brigadas, Ejército, Policía y Fuerza Aérea desplegados a fin de evitar que las llamas sigan avanzando.
El despliegue se mantendrá mientras los organismos de socorro buscan contener los focos antes de que alcancen viviendas, infraestructura estratégica o nuevas zonas de cobertura vegetal.