Una escena de terror se vivió en el barrio El Paraíso, en la localidad de Ciudad Bolívar, cuando un ataque armado dejó gravemente herida a una niña de apenas cuatro años.

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La menor recibió un disparo en la cabeza en medio de lo que sería una represalia relacionada con un presunto expendedor de droga de la zona, y hoy permanece en estado crítico en un centro médico del sur de la capital.

De acuerdo con el relato de su madre, quien pidió mantener su identidad en reserva por seguridad, el momento fue devastador. “Cuando yo voy al cuarto y la veo así, decaída, con sangre en la boquita, la recojo y salgo corriendo a pedir ayuda”, contó, aún con la voz entrecortada. La menor fue trasladada de urgencia al Hospital de Meissen, donde permanece bajo estricta vigilancia médica.

Los especialistas han advertido a la familia sobre la gravedad del caso. “El doctor me dijo que la niña podía quedar en un estado en el que no pudiera despertar, y si despertara, podría quedar como vegetal”, relató la madre.

Por ahora, la menor continúa inconsciente y con pronóstico reservado, mientras el proyectil sigue alojado en su cabeza debido a la complejidad de la herida, lo que impide una intervención inmediata.

Según las primeras versiones, el hecho habría sido consecuencia de un desacuerdo con quien sería un expendedor de sustancias ilícitas. Al parecer, un familiar de la niña se negó a una exigencia del señalado agresor, lo que desató su furia. “Mi hermano se negó y él, por rabia, buscó a otros hombres y empezó a disparar; fue cuando la bala le impactó a la niña en la cabecita”, explicó la mujer.

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Tras el ataque, el presunto responsable huyó del lugar y, según versiones recogidas por las autoridades, podría haber salido de Bogotá. La comunidad, consternada por lo ocurrido, ha pedido celeridad en su captura, mientras crece la preocupación por la presencia de redes de microtráfico que estarían operando en este sector del sur de la ciudad.

Entretanto, la familia de la menor se aferra a la esperanza. “Le pido mucho a Dios que me dé la oportunidad de volverla a tener a mi lado”, expresó la madre, en medio de la incertidumbre.

El caso ha generado indignación no solo por la gravedad de la agresión, sino por la vulnerabilidad de la víctima, que quedó en medio de una situación violenta que no tenía relación directa con ella.

Este nuevo episodio reabre el debate sobre la seguridad en sectores críticos de Bogotá como Ciudad Bolívar y el impacto que tiene el microtráfico en la vida de las comunidades.