Unicef Colombia logró que su primera gala benéfica se convirtiera en algo más que una noche de recaudación: fue una señal de que el sector privado, la cooperación y la sociedad civil todavía pueden alinearse alrededor de una causa urgente. La organización anunció que reunió más de 560 millones de pesos, recursos que serán destinados a la atención de niñas, niños, adolescentes y familias afectadas por la emergencia en Córdoba, con énfasis en el regreso a clases y la recuperación de la vida escolar.
La apuesta de Unicef Colombia llegó en un momento en el que las emergencias humanitarias siguen golpeando con fuerza a la infancia en distintas regiones del país. En este caso, la organización puso el foco en Córdoba, donde las inundaciones dejaron necesidades inmediatas en educación, salud, nutrición, acceso a agua segura y protección. Más allá del monto recaudado, la gala buscó visibilizar que detrás de las cifras hay comunidades que enfrentan interrupciones prolongadas en su vida cotidiana y escolar.
En conversación con SEMANA, Tanya Chapuisat, representante residente de Unicef en Colombia aseguró que “lo que nos llamó la atención fue Córdoba y dijimos qué podemos hacer que sea diferente para llamar la atención. Todos los beneficios irán a Córdoba“.
El mensaje de fondo fue claro, la recuperación de la niñez no se limita a entregar ayuda de emergencia, sino a garantizar condiciones para volver a estudiar, comer bien, estar protegidos y retomar rutinas básicas. Por eso, los fondos servirán para apoyar acciones como el retorno seguro a clases, el restablecimiento de servicios educativos y la entrega de materiales pedagógicos.
La recaudación fue posible gracias a la contribución de los asistentes y al respaldo de aliados como Jerónimo Martins, Banco de Occidente, Grupo Aval, Gina Roemmers, Inchcape, Artesia, Land Rover, KLM, Smart Fit y Credicorp. En eventos de esta naturaleza, la cifra final no solo mide capacidad de convocatoria, sino también la disposición del empresariado a sumarse a causas sociales con resultados concretos.
“Esta primera gala demostró que la articulación de voluntades permite movilizar recursos críticos y visibilizar las realidades que enfrentan miles de niñas, niños y adolescentes en Colombia”, destacó Gustavo Ugalde, gerente de movilización de recursos de UNICEF Colombia. La frase resume el espíritu del evento: recaudar sí, pero también abrir conversación sobre las brechas que persisten en el país.
La noche también tuvo un componente cultural que ayudó a darle visibilidad al esfuerzo. Hubo un concierto acústico de Andrés Cepeda, embajador de Buena Voluntad de Unicef. El artista bogotano conversó con SEMANA sobre su participación, “Unicef es una organización que se enfoca en proteger a nuestros niños, niñas y adolescentes en los lugares más recónditos y en las ciudades y todas partes donde tenemos problemáticas con estos muchachos, haya que apoyarlos en términos de salud, de educación psicológica, de recreación de que puedan estudiar”.
El menú estuvo diseñado por el chef Álvaro Clavijo, quien presentó siete pasos gastronómicos cada uno inspirado en un territorio donde la entidad hace presencia. Ostra de Nariño con portobello, rábano negro y ajo, caracol de La guajira con indica, chicharrón y algo, corazones de pollo del Atlántico con papa criolla, suero costeño y verdolaga, fueron algunos de los platos que disfrutaron los comensales.
Entre los asistentes destacaron el alcalde mayor de Bogotá, Carlos Fernando Galán, y la directora general del ICBF, Astrid Eliana Cáceres Cárdenas, además de miembros del cuerpo diplomático. Su presencia le dio a la gala una dimensión institucional que va más allá del evento social y confirma que la protección de la niñez sigue siendo un tema que requiere coordinación entre distintos sectores.