En las últimas horas se confirmó la muerte de Óscar Miguel Buelvas Maceneth, la cuarta víctima mortal del ataque sicarial ocurrido el 21 de marzo en Soledad, Atlántico.
Buelvas Maceneth, de 59 años, era atendido en la Clínica Santa Mónica, de Barranquilla, luego de haber sido el único sobreviviente de ese hecho criminal.
Los responsables del crimen, confirmaron entonces las autoridades, se movilizaban en un motocarro.
LaPolicía confirmó el asesinato de Jesús Alberto Escorcia, de 24 años de edad; Emilio Nicolás Miranda, de 67, y Luis Alberto Romero, de 68 años.
“Requerimos de las autoridades de competencia una rápida investigación y dar con los responsables de los hechos que cobraron la vida de tres soledeños este sábado, para su respectiva judicialización. La muerte violenta no puede normalizarse como escenario en una ciudad que merece seguridad y paz”, dijo en su momento la Alcaldía del municipio de Soledad, parte del área metropolitana de Barranquilla.
El comandante operativo de la Policía Metropolitana de Barranquilla, coronel Álvaro Fernández Alarcón, pidió a la comunidad brindar la información necesaria para identificar a los responsables de esta masacre.
“En el municipio de Soledad, donde tres personas perdieron la vida en hechos violentos, la Policía Nacional ha dispuesto un equipo integral y especializado de investigación criminal e inteligencia con el objetivo de identificar y capturar; invitamos a la comunidad a brindar información que permita esclarecer este caso”, dijo entonces el oficial.
La alcaldía del municipio de Soledad también informó sobre una recompensa para motivar a los lugareños a brindar información para identificar y capturar a los responsables de esta masacre, un hecho de violencia que dejó atemorizada a la comunidad en este punto del municipio y que advierte una grave situación de seguridad.
“Ofrecemos recompensa por información que le permita a la Policía Nacional dar con la ubicación y judicialización de los autores materiales e intelectuales de este lamentable hecho registrado en Normandía”, señalaron desde la alcaldía.
Sobre la cuarta víctima mortal de esta masacre se supo que, según el diario El Heraldo, padecía una condición de discapacidad que le impedía desarrollarse en entornos laborales a su máxima capacidad, por lo que se veía obligado a la informalidad a través de la venta de productos como dulces, bolis y chicha.